Jeff Horn se pasea como héroe y Pacquiao exige revancha -Mientras la ciudad sede del combate – y toda Australia, vale señalarlo- ha convertido a Jeff Horn en héroe tras su victoria el 1 de julio ante el filipino Manny Pacquiao, éste exige la revancha, en un duelo presentado como la Batalla de Brisbane, que generó cifras récords de audiencia en la cadena ESPN.

Vitoreado en el estadio Suncorp por más de 50 mil eufóricos coterráneos, “El Avispón” Horn es ahora el “dios terrenal” que será homenajeado por su trascendental triunfo, con el denominado “baño de pueblo”, un paseo por algunas de las principales arterias de Brisbane, que también incluye la entrega de las llaves de la ciudad por el alcalde Graham Quirk.

Sobre el entarimado, Horn recibió votación unánime de los tres oficiales, que ha generado una avalancha de críticas, pues el astro asiático propinó mayor número de impactos al local, tanto en jabs, como en golpes de poder.

Aún así, la terna de oficiales se inclinó por Horn con boletas de 115-113, evaluadas por el estadounidense Chris Flores y el argentino Ramón Cerdán. La otra, que resultó más escandalosa y alejada de lo ocurrido sobre el encordado, la otorgó la jueza Waleska Roldán con puntuación de 117-111.

Justin Fortune, el entrenador de fuerza y del acondicionamiento físico de Pacquiao, fue uno de los que criticó con mayor virulencia a los encargados de impartir justicia encima del encordado y en las butacas de evaluación.

“El árbitro estaba ausente y los jueces completamente locos”, afirmó colérico Fortune, ex campeón de peso pesado por Australia. Además, el preparador rechazó que Pacquiao hubiera perdido la pelea porque pegó mucho más que su oponente, quien “parecía una calabaza”, debido a la inflamación del rostro y a que necesitó puntos de sutura sobre el ojo derecho, resultado de la zurda del tagalo.

Con el pasar de las horas, Pacquiao ha insistido en que ejercerá el derecho a la revancha, que fue aceptada por Horn al firmar el contrato, aunque ahora ambos insisten en efectuarla como anfitriones, en sus respectivos países.

“Sí, absolutamente quiero la revancha”, expresó Pacquiao a la pregunta si deseaba un segundo combate ante Horn. “Tenemos un cláusula y considero que podría ser mejor si se concreta en Filipinas”.

En sus declaraciones a ABS-CBN, Pacquiao se quejó de las tácticas sucias utilizadas por Horn y que no recibieron las amonestaciones que correspondían de parte del réferi estadounidense Mark Nelson.

“Hubo muchos golpes de Horn con la cabeza, también con los codos y el árbitro no hizo nada por evitarlo”, explicó Pacquiao. “Parecía un inexperto y no sé si fue deliberado o no, porque no hizo lo que correspondía, sancionarlo con puntos por esas entradas ilegales”.

De cualquier forma, el pleito Horn-Pacquiao generó enormes audiencias, que de acuerdo con la empresa Nielsen tuvo los más altos números en la televisión por cable en los últimos diez años y cifras récord para ESPN desde mediados de 1990.