Los “golpes bajos” de Floyd Mayweather a Conor McGregor -Quizás con la farsa-pelea entre el estadounidense Floyd Mayweather Jr. y el estadounidense Conor McGregor el símil no sea totalmente exacto, pero tras cada detalle que se revela, no puedo evitar que venga a mi mente la frase que he escuchado a través de los años: “de león a mono … y el mono amarrado”.

Ciertamente, “El Avispón” Mcgregor, campeón mundial de Artes Marciales Mixtas, no es ni medianamente un manjar fácil de digerir, pero “MoneyMan” Mayweather sabe como “obligar” a sus potenciales rivales para que cedan en aspectos esenciales del combate, que quedan registrados en el contrato y le otorgan ventajas indiscutibles en el ring.

Mayweather y McGregor comparecieron el martes en el Staples Center, de Los Angeles, primera parada de su minigira de promoción, que incluye, además, Nueva York (Estados Unidos), Toronto (Canadá) y Londres (Inglaterra).

Y en ese encuentro, al que asistieron cerca de 11 mil espectadores, comenzaron a aflorar las estratagemas del astro de Gran Rapids, Michigan, quien prácticamente no ha tenido otra opción que volver al ring después de un retiro temporal, pues gasta dinero a manos llenas, tiene deuda millonaria pendiente con el Servicio de Rentas Internas (IRS) de Estados Unidos, y se ha visto obligado a vender parte de su patrimonio para mantener el extravagante y ostentoso nivel de vida.

Aclamado por el público cuando ingresó al recinto y mientras apareció su imagen en las pantallas, fue el propio McGregor el que reveló parte de las triquiñuelas de Mayweather (este recibió fuertes y repetidos abucheo de los espectadores).

Visiblemente malhumorado por los requisitos establecidos por su oponente para que se consumara el combate, McGregor expresó que aceptaba todas las exigencias, porque “no tengo miedo de este conjunto de reglas, ya que no me molestan, me divierten, lo estoy disfrutando”.

En particular se refirió al peso de los guantes, pues aseguró que tendrán que utilizar los de 10 onzas, contraviniendo lo establecido para peleas de la división welter, que son de ocho onzas.

“Nunca has peleado en 154 libras, creo que quizás una vez, pero quieres los guantes de esa división”, dijo McGregor dirigiéndose a Mayweather. “No hay problema. Usaré los de 10 onzas si ese es el requisito”.

Durante la exposición de McGregor cesó el audio local, pero sin inmutarse por la falla técnica, continuó: “No quieres guantes de fabricación mexicana. Está bien. No hay problema. Tampoco guantes hechos de crín. De acuerdo, no hay problema. No me importan todas esas reglas. Lo único que necesito es un protector bucal”.

Molesto por lo ocurrido con el micrófono, McGregor expresó que “pueden hacer todos los trucos que quieran, pero el 26 de agosto este hombre (Mayweather Jr.) quedará inconsciente. Es demasiado pequeño, demasiado frágil”.

Además de informarse la sede de la pelea (T-Mobile Arena, de Las Vegas), también se dio a conocer que el precio para obtener la imagen televisiva será de $ 90 y otros $ 10 a los que deseen ver el enfrentamiento en alta definición.

El recorrido de promoción continuará en el Sony Centre, de Toronto, y cerrarán las dos carpas americanas el jueves 13, en el Barclays Center, de Brooklyn, Nueva York, para enrumbar hacia el Viejo Continente.

La despedida del show tiene prevista la parada final en la SSE Arena Wembley, de Londres, capital británica, con el propósito de enamorar a los fanáticos europeos -y por supuesto a los de Australia, que cifran grandes esperanzas en el triunfo de su representante- para que adquieran el derecho a ver en los hogares la singular pelea.

No será sorpresa que en los próximos días salgan a la luz otros “golpes bajos” propinados por Mayweather Jr. en el contrato, a fin de limitar las posibilidades de triunfo de McGregor, debutante en el Arte de Fistiana, pero con gran poder en sus puños.

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