Miura somete a prueba el corazón de Berchelt -Hay peleas que no necesitan una excesiva promoción para crear interés entre los aficionados regulares al boxeo profesional. Baste la sola mención del nombre del par de protagonistas y ya queda todo dicho: un emparejamiento explosivo, una batalla campal en la que ninguno renunciará a lanzarse al ataque y, casi con total certeza, con solo un púgil en condiciones de soportar el intenso intercambio de golpes hasta el final.

Este sábado, en El Foro enclavado en la californiana ciudad de Inglewood, tendrá lugar uno de esos combates que levantan de sus asientos al público presente y dejan a los peleadores con heridas de guerra que tardan meses, a veces años, en sanar por completo. El mexicano Miguel “El Alacrán” Berchelt (31-1, 28 KOs) estará defendiendo su título superpluma frente al japonés Takashi “El Bombardero Zurdo” Miura (31-3-2, 24 KOs).

Soberano de las 130 libras con el aval del Consejo Mundial (CMB), el guerrero azteca llega a este pleito con la clara misión de demostrar que lo ocurrido hace casi medio almanaque, cuando vapuleó (KO-11) a su compatriota Francisco “El Bandido” Vargas (23-1-2, 17 KOs) y lo despojó del cinturón que ahora defiende por primera vez, no fue en ninguna medida obra de un milagro.

Pero en la esquina opuesta tendrá a un veterano de 33 primaveras (8 más que el campeón) que no teme a recibir castigo a cambio de devolver con creces la cortesía a su contrincante. Miura es uno de esos auténticos kamikazes del ring, pues sale a morir matando con una actitud temeraria que, si bien puede haberle costado cara en el pasado, nunca ha dejado a la hinchada con nada que reclamarle.

Precisamente de sus manos arrebató El Bandido Vargas el cetro superpluma del CMB en noviembre de 2015 y, malograda la oportunidad de revancha con un mexicano, el nipón ha aterrizado en Estados Unidos con la intención de ensañarse con el otro y recuperar lo que cree pertenecerle. La fórmula para materializar su objetivo en Inglewood parece el clásico secreto a voces: asediar constantemente a su rival por todo el encerado, impactar con su zurda dinamitada hasta el cansancio, y confiar en que su mentón aguante los bombazos enemigos y el paso de los minutos se encargue del resto.

“Después de mi última derrota (ante Vargas), estuve muy deprimido durante un par de meses”, confesó Miura esta semana en un encuentro con la prensa en el City of Angels Gym, en Los Ángeles. “Pensé que nunca estaría en condiciones de regresar al nivel que una vez tuve. Sin embargo, el boxeo lo es todo para mí, y yo no podía permitirme dejarlo.”

Fue aquel revés frente a El Bandido un trago amargo de digerir para el pugilista de la Tierra del Sol Naciente y sus miles de seguidores. Se estrenaba en un cuadrilátero estadounidense, nada menos que en Las Vegas, considerada por muchos la Meca del pugilismo profesional, y defendía su reinado por quinta vez ante un retador que llegaba invicto al pleito, pero que, avanzados dos tercios de contienda, parecía listo para el tiro de gracia.

Un noveno asalto que Takashi habrá visto repetirse sucesivamente en sus peores pesadillas supuso el abrupto giro en el guion de la trifulca y una victoria espectacular para su verdugo que ameritó el Premio a la Mejor Pelea del Año en múltiples publicaciones. La mala noticia fue retornar a su residencia tokiota sin corona; la buena, dejar tras de sí una nueva legión de admiradores por su ferocidad en el ensogado.

De regreso en la senda ganadora, tras noquear en mayo de 2016, en Tokio, al desconocido filipino Jimmy Borbon (KO-1), y el pasado enero (un turno antes de la coronación de Berchelt), en California, al curtido mexicano Mickey Román (KO-12), Miura se considera ahora listo para la reconquista tirando de experiencia y ese corazón de bestia indomable que lo ha convertido en uno de los boxeadores favoritos de Japón.

“Tengo más corazón que Berchelt. Quiero el título más que lo que quiero cualquier cosa en la vida. Espero que sea una guerra, porque estoy seguro de que él no entregará su cinturón así de fácil, pero lo quiero de vuelta. Y si existe luego la posibilidad de unificar títulos, lo haré, solo queda que la ocasión se presente. Nuestra división se ha caracterizado por varias batallas como esta.”

El Alacrán partirá como favorito para revalidar su condición de campeón, sin embargo, no supondría una sorpresa mayúscula ni una proeza de otra época que Takashi concluyera la noche, ante las cámaras de televisión de HBO, ciñéndose nuevamente a la cintura el cinturón que ostentó dos calendarios atrás. La apuesta más segura –eso sí– es que en El Foro no habrá tiempo para bostezos.

Miura somete a prueba el corazón de Berchelt

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