Heiland, lesionado… ¿antes o durante la pelea? -Los videos, previos y posteriores al combate, son elocuentes. Pero los testimonios se entrecruzan y las “versiones oficiales” se contradicen claramente. ¿Cuándo se manifestó la lesión en la rodilla izquierda de Sebastián Heiland en su pelea ante Jermall Charlo el sábado pasado en Nueva York?

Siguiendo la secuencia de eventos conocidos, vemos que en el pesaje ya se veía a un Heiland notablemente torpe en el uso de su pierna izquierda, un hecho que quedó reflejado en el video en el cual sube a la báscula con uno notable esfuerzo:

La caminata hacia el ring no arrojó demasiadas señales, pero fue notable la presencia de un vendaje bajo la rodilla de Heiland, en un anillo ajustado justo debajo de la rótula, dando señales tempranas de  algún problema latente:

Heiland, lesionado… ¿antes o durante la pelea?

FOTO (Gentileza “Boxeo de Campeones”)

La pelea en sí misma arrojó aún más señales preocupantes. No fue tan obvio desde el principio porque el juego de piernas hábil y movedizo nunca fue parte del estilo de Heiland. De hecho, el púgil de Cipoletti radicado en Gonzalez Catán se caracteriza por su paso casi torpe e impredecible sobre el cuadrilátero, pero aún así se notaba que algo no andaba bien:

Durante el descanso entre el primer y segundo asalto, el réferi a cargo le pide al médico de turno que examine la rodilla de Heiland. Y apenas terminado el combate, que Heiland perdió por nocaut en el cuarto asalto cuando a pesar de ponerse de pie ante el conteo del réferi no pudo mantener la vertical y fue declarado vencido, el periodista Jim Gray lee un comunicado de la comisión reguladora local indicando que Heiland subió al ring usando un vendaje en la rodilla y que se le solicitó que se lo quite antes de comenzar el combate.

Ahí es donde comienzan las discrepancias. En declaraciones inmediatamente posteriores a la pelea como parte de una entrevista telefónica, el asesor Sebastián Contursi afirma que la lesión se produjo sobre el ring y que la comisión local ya había aprobado todos los exámenes físicos de Heiland antes de subir al cuadrilátero:

“La lesión fue una situación desafortunada. La Comisión Atlética de NY es muy exigente”, expresó Contursi, alegando que la lesión se produjo en los primeros momentos del combate. “En la caída del segundo (round) se complicó más la lesión. Él es muy valiente y no quería que paren la pelea”, continuó.

Luego se conocería una versión que indica que el púgil argentino habría sufrido un “severo esguince en su rodilla izquierda y posible rotura del ligamento cruzado”, pero el momento en que se produjo esa lesión continúa siendo motivo de debate, tal como lo atestiguan algunas personas presentes durante todo el proceso previo al pleito.

“Yo estuve en el mismo cuarto donde se estaba preparando para subir a pelear, y sí traía una cinta en la rodilla izquierda y le costaba moverse”, afirmó el boxeador mexicano Mahonri Jared Montes Castillo, presente en los vestuarios apoyando a un compañero de gimnasio que combatía en la cartelera previa. “De hecho le dolía cada que se movía, estaba trabajando manoplas para calentar y nunca se paró bien siempre dejaba la pierna flotando para que no le doliera”.

El debate se centra ahora en el momento en el que se descubrió la lesión y el momento en el que la misma pudo haber sido declarada lo suficientemente grave como para seguir adelante con el combate. La responsabilidad de Heiland tiene sus límites en la responsabilidad de la comisión y de sus manejadores a la hora de aconsejarlo sobre su proceder, ya que el boxeador (quien esperaba esta chance pre-mundialista desde que fuese injustamente relegado por el CMB y casi abandonado por su promotor anterior luego de su extraordinaria victoria ante Matthew Macklin en 2014) jamás se iba a arriesgar a perder una chance (y con ella, un jugoso cheque) de esta naturaleza.

El problema es ahora saber quién se hace cargo de los riesgos que enfrentó Heiland al subir al ring sin la capacidad física para evitar o alejarse de un golpe que podría haberle hecho un daño irreparable, más allá del daño que sufrió en su rodilla.

Sin importar si el equipo de trabajo de Heiland admite el error o si la comisión de Nueva York acepta algún tipo de negligencia, la decisión del boxeador de proceder con el combate sigue siendo la posición que cuenta con más apoyo de colegas y observadores.

“Era una pelea que él buscaba desde hace mucho, las personas no pueden entender que a veces es necesario arriesgar”, reflexiona Montes Castillo, en solidaridad con esta posición de la que se han hecho eco docenas de boxeadores y fanáticos en las redes sociales. “Lo hizo porque tiene mucho corazón y lastimosamente perdió, pero hay que darle crédito”.

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