Yuriorkis Gamboa ganó a Alexis Reyes, pero ¿convenció? -Sin duda alguna, el principal objetivo en cualquier disciplina competitiva es ganar. Con ese fin se dedican esfuerzos, sacrificios y largas horas en los gimnasios o fuera de ellos. El boxeo no es la excepción, sino la regla de la exigencia para conquistar el triunfo.

De ahí, que el cubano Yuriorkis Gamboa al derrotar al mexicano Alexis Reyes por fallo mayoritario, haya conseguido, al menos, cumplir con la premisa de veni, vidi, vici (vine, vi y vencí), tal como reza esa locución latina, empleada por el cónsul romano Julio Cesar al describir su victoria en la Batalla de Zela, 47 años antes de Cristo.

Sin embargo, lejos, muy lejos, estuvo Gamboa (27-2-0, 17 KOs) de convencer con su desenvolvimiento ante “Baby” Reyes (15-3-1, 7 KOs), de mayor estatura física, pero inferior en recursos, trayectoria boxística y resultados.

Las cerradas votaciones de 95-94 (2) y otra con empate a 94 no son producto de la ceguera arbitral buscando favorecer al azteca Reyes por el enfurecido respaldo de la afición en la Arena Oasis, de Cancún, México. Para nada.

Gamboa, de 35 años, comenzó agresivo y parecía que Reyes, de 22, sería una víctima de la pegada del campeón olímpico en Atenas-2004. Pero, poco a poco, al oriundo de la oriental provincia de Guantánamo, se le fue acabando la gasolina y a partir de la mitad del combate, fue una sombra de aquel potente pegador que ya en las filas rentadas se adueñó del cetro pluma de la Asociación Mundial (AMB) en 2009 y un año más tarde del de la Federación Internacional (FIB).

En esa primera parte (en pleito pactado a 10), Gamboa estuvo sólido, impuso el ritmo de las acciones y mostró ciertos destellos de la grandeza que lo llevó a los planos estelares del pugilismo, tanto entre los aficionados como en los compromisos de paga.

Ya en la segunda fracción del conflicto, apareció el cansancio, la carencia de un plan táctico bien definido, los permanentes agarres, golpes desorganizados y empujones-cabezazos, que llevaron al tercer hombre sobre el ring a descontarle dos puntos, algo que desde el punto de vista de lo ocurrido en el entarimado podría incluso ser discutible.

Aunque no posee atributos excepcionales en cuanto a pegada o cualidades técnicas, a favor de Reyes hay que resaltar su laboriosidad y entrega. Luchó con sus escasas armas y a partir del quinto episodio llevó la mejor parte, a pesar de que en el décimo Gamboa extrajo sus reservas físicas para tener un cierre digno.

En mayo, tras el descalabro -dos caídas y no salió a combatir en el octavo- frente al también mexicano Robinson “Robin Hood” Castellanos, para Gamboa esta era una oportunidad obligatoria (reitero: ante un adversario de escaso lustre) para que luciera a gran altura, de cara a su futuro.

Con el débil desempeño versus Reyes, las alarmas del retiro se incrementan ahora para Gamboa, quien no encuentra la senda de sus días de esplendor y parece rodando por un despeñadero deportivo inexorable y sin retroceso.

Gamboa llegó a Cancún. Peleó y venció. Pero, ¿convenció? No existen argumentos para respaldarlo.

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