McGregor rebosa de confianza a las puertas de un ridículo millonario -Razones hay muchas para opinar que la pelea de este sábado, entre Floyd Mayweather Jr. y Conor McGregor, será otro evento deportivo que flirteará con el colmo de lo absurdo. Por calzar los guantes en un cuadrilátero de boxeo en Las Vegas, se estima que el púgil estadounidense ingresará unos 250 millones de dólares, mientras el irlandés, principal estrella de las artes marciales mixtas, se tendrá que conformar con unos 100 millones.

A las puertas de un lucrativo duelo que se presagia de todo menos competitivo, ambos se encuentran ya instalados en la Ciudad del Pecado, listos para convertir en acciones dentro del ring las tantas ofensas con que se han acribillado en las semanas previas. Obviamente, antes se enzarzarán en un último round de dimes y diretes en la conferencia de prensa que antecederá al cara a cara del pesaje.

El arribo triunfal en medio de una multitud de aficionados y periodistas estuvo matizado por declaraciones que no han hecho más que reiterar lo consabido: a Floyd le sobra seguridad en el talento que todavía le queda, aunque finja una humildad de cuarentón reflexivo que no se acopla con su desproporcionado ego; y Conor rebosa de confianza en ese zurdazo colosal que detendrá la rotación terrestre y hará añicos los pronósticos más serios.

“Es tan solo una pelea más. Es así como he llegado a donde me encuentro hoy, manteniéndome relajado, concentrado, recordando que se trata tan solo de una pelea más. Uno escala el ring y hace lo que le corresponde. Me siento bien”, aseguró el 15 veces campeón mundial en 4 divisiones, quien exhibe un balance incólume como asalariado de 49-0, con 26 nocauts.

“Ayer en la noche estuve con mi padre en el gimnasio: la primera vez que practicamos juntos el golpeo a las manoplas en casi 20 años. Estuvimos muy acertados, pero podemos hacerlo mejor. Esta noche tendremos otra práctica importante. De eso se trata: nosotros (los Mayweather) juntos haciendo lo extraordinario, nosotros implantando nuevos records.”

No le falta razón a Floyd cuando habla de records si se refiere al mítico 49-0 que comparte con Rocky Marciano y que podría superar en caso de vencer a McGregor, como la mayoría de los expertos indica. Pero será ese quincuagésimo triunfo de su carrera el más cuestionado de todos, pues sólo las almas más cándidas ven en el oriundo de Dublín a un oponente digno de rivalizar con el mejor boxeador de toda una generación, el rey de las fintas y el contragolpe (de hecho, Rocky Marciano Jr. ya ha expresado públicamente que el combate no debería contar como oficial, sino como una exhibición).

Ni la ventaja física en favor del irlandés, ni su juventud -29 años, por 40 del estadounidense-, ni los casi dos calendarios de inactividad de Floyd, ni tan siquiera la concesión de última hora de pelear con guantes de 8 onzas en lugar de los de 10 que usan los superwélters convence a los entendidos. Mayweather paseará la distancia y detendrá las acciones cuando se le antoje, algo que él se negará a vaticinar antes del sábado para garantizar que el mayor número posible de hogares compre la señal televisiva del combate por unos módicos 99 dólares y 95 centavos.

McGregor, por su parte, genio y figura hasta su sepultura, se aferrará a esa actitud desafiante con que se dejó arropar en Las Vegas por sus miles de compatriotas ondeando banderas de Irlanda, como si no se encontrara a punto de ser humillado en el ensogado.

“Simplemente no lo veo (en Mayweather Jr.), no lo veo en su físico: no veo nada especial en él. No importa cuáles sean las reglas, lo voy a descuartizar”, apuntó el vigente campeón ligero de la UFC (Ultimate Fighting Championship), quien debuta en el pugilismo profesional con una foja en las artes marciales mixtas de 21-3, con 18 trifulcas finalizadas antes del límite.

“Absolutamente perfecta, mi preparación no ha podido ser mejor. Estoy muy muy satisfecho con ella. Me encuentro listo. Ahora solo estamos concentrados en cumplir con el peso, eso es todo.” Y al ser cuestionado sobre por qué sería el primero en vencer al astro norteamericano cuando otros 49 boxeadores no pudieron lograrlo antes, el protegido de Dana White agregó: “Porque yo no soy cualquiera. Soy un hombre especial en todo el sentido de la palabra, y lo probaré el 26 de agosto.”

El alarde de McGregor no terminó con la predicción de su victoria, además, adelantó por enésima vez que se impondrá por la vía del nocaut en el primer o segundo asalto. Pero para que este delirio de grandeza concluya con un final feliz para Conor tendrán que alinearse antes todos los planetas del universo y, luego, conectar él con su mano izquierda en el mentón de Mayweather un golpe milagroso que lleve concentrada toda la fuerza de los cerca de 25 mil irlandeses que estarán el sábado en Las Vegas alentando a su ídolo.

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