Hasta pronto al rey Midas Mayweather tras noquear a McGregor -Junto a su extraordinario talento boxístico, el estadounidense Floyd Mayweather Jr. ha ganado relevancia a través de su carrera boxística de 21 años por ser egocéntrico, fanfarrón, además de despilfarrador de una inmensa fortuna, que ahora incrementó hasta el infinito el 26 de agosto frente al especialista de Artes Marciales Mixtas Conor McGregor.

Con su triunfo por nocaut técnico en el décimo asalto ante “El Notorio” McGregor, en la T-Mobile Arena, de Las Vegas, el fenómeno Mayweather Jr. llegó a 50 triunfos sin la sombra del revés para superar la marca de otro fenómeno del pugilismo: Rocky Marciano, campeón mundial de los súpercompletos y fallecido tempranamente en un accidente aéreo a la edad de 45 años-

Saliendo por segunda ocasión de un retiro temporal, después de doblegar a su coterráneo Andre Berto, en septiembre de 2015, Mayweather Jr. ratificó con este circo-combate que es un especialista en el arte de engañar a los amantes del boxeo, arrastrarlos a sus necesidades y ofrecer algo “atractivo” desde el punto de vista deportivo.

Lo sucedido sobre el cuadrilátero de Las Vegas estaba minuciosamente estudiado por Mayweather Jr. Y cuando sonó la campana solo tuvo que ejecutar el libreto preconcebido, porque McGregor, carente de atributos boxísticos, era un riesgo mínimo a las excepcionales virtudes del astro nacido en Grand Rapids, Michigan.

Para darle un toque de “sabor” al desigual enfrentamiento, el experimentado Mayweather Jr. dejó que McGregor ofreciara alguna resistencia durante los primeros asaltos, desembarcara rudimentarios golpes que no significaban ningún peligro y elevara el interés de los millones de espectadores que seguían el megafraude. Había que justificar el show.

Pero poco a poco, con la exquisita precisión de un microcirujano, Mayweather Jr. llevó a McGregor a su terreno, lo fue desgastando con sus certeros impactos, aunque tampoco debía sorprender, porque desde que se firmó el inverosímil enfrentamiento se trataba de la “Crónica de una muerte anunciada”, como tituló el desaparecido colombiano Gabriel García Márquez a su magistral novela.

“Se lo debía a los fanáticos por la pelea ante Pacquiao”, dijo Mayweather Jr., como si hubiera derribado al propio Rocky Marciano. “Es un duro competidor”, añadió sin las más mínima vergüenza por imponerse a un improvisado debutante en la disciplina.

Al margen de ello, la inteligencia natural de Mayweather Jr. para convertir en atracción sus combates y en consonancia catapultar su fortuna hasta niveles insospechados, obliga a la pregunta: ¿Cuál será el próximo mega engaño?

Lo hizo al promover la mal llamada “Pelea del Siglo” ante el filipino Manny Pacquiao en mayo de 2015, que en honor a la verdad resultó más aburrida que la de McGregor, pero igualmente aportó poco en lo boxístico, pero significó decenas de millones a las arcas de Mayweather y una buena tajada a los demás involucrados.

¿Estaremos subyugados por una nueva bufonada deportiva del rey Mayweather? ¿Fue éste otro retiro temporal o definitivo?

Porque no le creo cuando aseguró que cuelga los guantes definitivamente y no habrá en el futuro otra farsa circense (“pelea” le llama Mayweather) que movilice todo el engranaje mediático mundial. “Este es mi último combate, damas y caballeros. Ténganlo por seguro”, afirmó en forma altisonante como quien despide un duelo de un familiar muy querido.

Todavía con 40 años y con suficiente pólvora en su anatomía física para efectuar otra incursión poco riesgosa, Mayweather Jr. no descartará un nuevo reto, aunque es improbable sea un rival procedente de las Artes Marciales Mixtas.

En fin de cuentas, tiene mucho sentido ganar más de $ 200 millones por escasos 29 minutos frente a cualquier oponente, como fue el caso ante el irlandés McGregor.

De momento, no digamos adiós a Mayweather Jr., sino … hasta pronto rey Midas.

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Hasta pronto al rey Midas Mayweather tras noquear a McGregor

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