Joshua busca cerrar el año con un nocaut ante Pulev -Los aficionados regulares al boxeo profesional todavía no salen de su asombro tras la fulminante derrota (KO-4) del nicaragüense Román “Chocolatito” González el pasado sábado, a manos del tailandés Srisaket Sor Rungvisai.

Pero ese derechazo lapidario, candidato al premio de Nocaut del Año, podría encontrar un serio contendiente el próximo fin de semana, cuando se midan el mexicano Saúl “Canelo” Álvarez y el kazajo Gennady Golovkin en Las Vegas; o en poco más de un mes, cuando el rey de los pesados, el inglés Anthony Joshua (19-0, 19 KOs), defienda todos sus títulos en Cardiff.

Joshua, el púgil -quizás el atleta- más mediático del momento en su país, estará aspirando a su vigésima victoria por la vía del cloroformo en igual número de peleas como profesional. El medallista de oro olímpico de la división de más de 91 kg en Londres 2012 se medirá el próximo 28 de octubre con el búlgaro Kubrat Pulev (25-1, 13 KOs), designado por la Federación Internacional (FIB) como su retador obligatorio, en un duelo que será escenificado en el Millennium Stadium de la capital de Gales.

El deseo inicial del británico y de su promotor, Eddie Hearn, era escalar el cuadrilátero nuevamente este año en un combate revancha contra el veterano ucraniano Wladimir Klitschko, pero este último anunció su retiro el pasado 3 de agosto, dejando vía libre a esta defensa obligatoria frente a Pulev.

Joshua viene justamente de vencer a Klitschko el 29 de abril, en el londinense Wembley Stadium, con un espectacular nocaut técnico en el undécimo asalto. Pero el triunfo más importante de su corta carrera en el pugilismo asalariado también supuso el mayor susto hasta la fecha, pues el ucraniano de 41 años lo sentó en la lona con un potente derechazo en el sexto asalto.

El carrusel de emociones que deleitó a las más de 90 000 almas congregadas en el mítico estadio de Londres había comenzado un round antes, en el quinto, con un derribo a la cuenta del ídolo local. El tiovivo terminó inclinándose a favor del oriundo de Watford, quien dice haber aprendido las lecciones de aquella, su primera experiencia lidiando con la adversidad, después de cansarse de avasallar a sus rivales de turno boxeando a medio gas.

“Todo gira en torno a la preparación. Todos saben de dónde vengo. Se trata de superar técnicamente a tu oponente, pero si tengo que ir a una guerra, iré a esa guerra, aunque pueda lograr el triunfo de una manera más sencilla”, señaló ante los micrófonos el campeón defensor en una conferencia de prensa promocional efectuada el lunes, que estuvo acompañada del tradicional cara a cara sobre el césped del imponente estadio galés.

“Así que se trata de esperar a ver qué nos trae el rival, qué cartas pone sobre la mesa. A veces puedo salir al ring y ser listo y astuto para liquidar a mis oponentes sin recibir mucho castigo a cambio, pero otras uno tiene que atrincherarse, y eso es algo que no se aprende (en el gimnasio), eso viene en el carácter, y hemos demostrado que de eso tenemos en abundancia, así que buscaré la victoria de una manera u otra.”

Con 27 años, su estrella es más fulgurante que nunca en el Reino Unido y también en ultramar, por tal motivo se espera que el venidero 28 de octubre, el Millennium Stadium reciba a unos 80 000 hinchas, con lo cual rompería el record de asistencia para un duelo boxístico en un estadio techado, una marca que implantó la segunda contienda de 1978 entre Mohamed Ali y Leon Spinks, presenciada en Nueva Orleans por 63 315 aficionados.

Joshua, que igualmente persigue revalidar sus cetros por la Asociación Mundial (AMB) y por la menos prestigiosa Organización Internacional (OIB), partirá como amplio favorito para despachar a Pulev antes de los 12 rounds reglamentarios, pero el búlgaro, de 36 años, con un solo revés en su carrera en 26 reyertas -el que le propinó Wladimir en noviembre de 2014- y un largo trayecto como amateur, no hará el viaje desde Sofía para que el inglés se dé un festín de puñetazos con su mentón.

“Me siento listo no solo física, sino también mentalmente. Estoy preparado, deseoso de afrontar esta pelea. Sacaré provecho de mis oportunidades y la ganaré”, expresó el balcánico, quien viene de eslabonar tres éxitos frente a un trío de exretadores mundiales venidos a menos: el británico Dereck Chisora, el nigeriano Samuel Peter y el estadounidense Kevin Johnson.

En Joshua, Kubrat encontrará al contrincante más exigente de su vida, un hombre que pega con igual o mayor fortaleza que el Wladimir de hace 3 años, pero que, además, es considerablemente más explosivo y atlético que el resto de los gigantes en la división de más de 200 libras. Sus escasas opciones pasarán por un exceso de confianza del británico en la preparación que suponga un desgaste físico en la segunda mitad del pleito, o, lo de siempre, el golpe de suerte con el que siempre contará en el boxeo profesional el virtual perdedor.

Pronóstico: victoria de Joshua por TKO-7.

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