Comenzó la guerra entre Deontay Wilder y Luis Ortíz -Bastó el primer encuentro oficial para que el estadounidense Deontay Wilder, campeón pesado del Consejo Mundial (CMB), y el retador cubano Luis Ortíz se enfrascaran en un careo ofensivo, preludio de la guerra que sostendrán el 4 de noviembre, en el Barclays Center, de Brooklyn, Nueva York.

El pleito de invictos entre “El Bombardero de Bronce” Wilder (38-0-0, 37 KOs) y “King Kong” Ortíz (27-0-0, 23 KOs) ocurrirá una semana después del acordado entre otros dos mastodontes: el británico Anthony Joshua y el búlgaro Kubrat Pulev (25-1-0, 13 KOs), en Cardiff, Gales, donde el inglés pondrá a prueba los cinturones de la Asociación Mundial (AMB), la Federación Internacional (FIB) y el menos reconocido de la Organización Internacional (OIB).

Wilder, de 31 años y oriundo de Tuscalosa, Alabama, pronosticó que en su sexta defensa del centro, el oriundo de la isla caribeña no llegaría al final del conflicto.

“He esperado este momento por largo tiempo”, dijo Wilder durante una rueda de prensa en Manhattan, Nueva York, donde se anunció el combate. “Ortíz es un buen boxeador, pero yo prometí que unificaría todos los títulos de la división. Y este es el primer paso hacia ese objetivo. Cualquiera que se atraviese en mi camino será noqueado”.

El pasado 25 de febrero, Wilder anestesió en el quinto asalto a su coterráneo Gerald “El Gallo Negro” Washington, quien se encontraba invicto en 17 pleitos profesionales. La reyerta se efectuó en la Legacy Arena, de Birmingham, donde el monarca es un ídolo local.

Ortíz, nacido en la oriental provincia de Camagüey y radicado en Miami, respondió a las declaraciones de su futuro oponente: “Vas a recibir una gran sorpresa el 4 de noviembre, expresó el isleño. “Soy un animal completamente distinto a cualquier otro que jamás hayas enfrentado”.

En diciembre último, Ortíz, de 38 años, noqueó en el séptimo episodio al británico David Allen, en la Manchester Arena, de Inglaterra.

Para que se concretara el enfrentamiento entre el norteño Wilder y el cubano Ortíz fue preciso que el haitiano-canadiense Bermane “B-Ware” Stiverne saliera del ruedo, pues era el retador obligatorio por disposición del CMB. Fuentes allegadas a las múltiples negociaciones afirman que Stiverne recibió una suma no revelada (especulan que de seis dígitos) para dejar el camino libre.

“Creo que es la mejor pelea en la división máxima que el público quería ver”, dijo el promotor Luis De Cuba Jr.”Dos hombres con un tremendo poder, un campeón y un retador excepcional. Existen todos los ingredientes para vivir una gran noche”.

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