“!!!Sold Out!!!”: Otra cachetada de Rigondeaux a Bob Arum -Faltan todavía casi dos meses para el esperado combate entre los campeones mundiales Guillermo Rigondeaux y Vasyl Lomachenko, señalado el 9 de diciembre, y ya se agotaron las entradas para el Madison Square Garden, de Nueva York.

El interés generado entre los amantes del boxeo por el pleito entre el cubano “El Chacal” Rigondeaux, monarca súpergallo de la Asociación Mundial (AMB) y el ucraniano “Hi-Tech” Lomachenko, dueño de la faja súperpluma de la Organización Mundial (OMB) ha significado otra cachetada al rostro del promotor Bob Arum, máximo directivo de Top Rank.

Durante mucho tiempo, incluso cuando guiaba la carrera de Rigondeaux, el lobo Arum desacreditó a los cuatro vientos el talento del nacido en la oriental provincia de Santiago de Cuba y ahora radicado en Miami, tildándolo de aburrido y que provocaba vómitos entre los directivos de Top Rank con solo mencionar su nombre.

Había una causa frustrante para el magnate: Rigondeaux derrotó inobjetablemente al filipino Nonito “El Flash” Donaire, el 13 de abril de 2013, en Nueva York, donde el asiático se presentaba con la friolera de 30 triunfos consecutivos durante 12 años y el cinturón del orbe de la Organización Mundial (OMB) en las 122 libras. Fue la destrucción boxística de la entonces “gallina de los huevos de oro” de Arum.

En lo adelante, Arum externó un resentimiento visceral hacia el pequeño gladiador cubano, quien en su etapa aficionada se agenció doble corona en Juegos Olímpicos (Sidney-2000 y Atenas-2004) y también en dos Mundiales amateurs (Belfast-2001 y Mianyang-2005). En el presente está imbatido en las filas rentadas en 17 ascensos al cuadrilátero, 11 de los cuales han finalizado por la vía del cloroformo.

Pero como buen negociante y ajustándose a los vaivenes de la vida, el empresario Arum por estos días ignora sus anteriores diatribas y con cara santurrona elogia el enfrentamiento entre Rigondeaux y Lomachenko, este último igualmente con el aval de dobles éxitos en Olimpiadas (Beijing-2008 y Londres-2012) y en Mundiales aficionados (Milán-2009 y Bakú-2011).

“Nunca antes en la historia del boxeo vimos a dos boxeadores, cada uno ganador de dos medallas olímpicas enfrentarse en un combate profesional”, dijo Arum con el rostro iluminado por la satisfacción al conocer que se vendieron las 5 mil localidades del histórico Madison Square Garden. “Esta pelea posee los boletos más calientes en el mercado secundario. Es una cita obligada para los amantes del boxeo”.

¿Entonces, qué? No aseguraba Arum con saña, que Rigondeaux es “aburrido” y “no le gusta al público porque no ofrece espectáculo?”.

La explicación de cómo se llegó al acuerdo para este suculento manjar boxístico se sustenta en la presión ejercida por el propio Rigondeaux, por miles de personas en las redes sociales e igualmente, hay que reconocerlo, por el interés de Lomachenko de definir quién es el mejor de los dos.

Sin embargo, ni Lomachenko, ni Arum, ni los cerebros pensantes vinculados al europeo han dejado detalles al azar para que todas las variables favorezcan a “Hi-Tech” y sea muy difícil el triunfo del isleño.

Con una carrera completa en la categoría súpergallo, Rigondeaux intentará arrebatar a Lomachenko el cetro ecuménico de las 130 libras, es decir dos divisiones por encima. Además de la edad y el peso, también favorecerá al ucraniano su mayor estatura (5,3 por 5,5 pies).

“Le estamos dando a los fanáticos, lo que pedían”, afirmó Lomachenko en su cuenta de Twitter. “Estoy muy honrado en combatir frente a Rigondeaux”.

Será a no dudarlo, una reyerta que acogerá a dos figuras excepcionales. Rigondeaux, reconocido como un artífice de la defensa y el boxeo de riposta, en tanto Lomachenko deslumbra por su gran inteligencia y excelente nivel de improvisación, entre un gran número de atributos de uno y otro.

Para muchos Lomachenko es el gran favorito. No obstante, otros estiman que Rigondeaux no será una presa fácil y puede salir con el brazo en alto, pues igualmente exhibe una fulminante pegada. ¿Lomachenko o Rigondeaux? Muy difícil la elección.

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