Se le agota el tiempo al Ciclón de Guantánamo -Después de tocar con sus puños el cielo del boxeo en 2009, el cubano Yuriorkis Gamboa Toledano tuvo tropiezos familiares e igualmente y se enfrascó en conflictos con directivos de la disciplina, que lo lanzaron en barrena hasta el fondo del precipicio deportivo en que se encuentra hoy, muy cerca de verse obligado a tirar la toalla definitivamente.

Oriundo del oriente cubano y conocido por el pseudónimo de “El Ciclón de Guantánamo”, el púgil isleño enfrentará al estadounidense descendiente de puertorriqueños Jason Sosa, el 25 de noviembre, en El Teatro del histórico Madison Square Garden, de Nueva York, donde Gamboa podría estar disputando la pelea que despida su carrera, si no ofrece una actuación convincente.

Se le agota el tiempo al Ciclón de Guantánamo

“El Canito” Sosa (20-2-4, 15 KOs) es un rival de consideración, que ostentó la corona súper pluma de la Asociación Mundial (AMB) desde junio del pasado año, cuando se impuso nocaut técnico en 11 rounds al dominicano Javier “El Abejón” Fortuna, en Beijing, China, y la perdió en abril último al dejarla vacante para rivalizar contra el ucraniano Vasyl “Hi-Tech” Lomachenko, monarca de la Organización Mundial (OMB), quien le propinó una paliza y obligó a la esquina del norteño a tirar la toalla al concluir el octavo asalto.

Gamboa (27-2-0, 17 KOs) entró en escena por puro accidente, pues el pleito original estaba pactado entre Sosa y el mexicano Robinson Castellanos (24-13-0, 14 KOs), este último verdugo del cubano en siete capítulos, después de derribarlo en el tercero y el cuarto, el 5 de mayo pasado, en el hotel y casino Cosmopolitan, de Las Vegas.

Pero Castellanos sufrió una lesión durante los entrenamientos, que le impedirá afrontar el duelo el 25 de noviembre, motivo por el que los organizadores acudieron a Gamboa para suplir la vacante, aunque el caribeño subirá con pocas semanas de preparación, otro riesgo adicional ante Sosa.

Dando tumbos y sin brújula fija en cuanto a los resultados, Gamboa acudió recientemente a su coterráneo, el avezado técnico Pedro Díaz, de amplia experiencia en los trajines boxísticos, y principal asesor técnico del zurdo Guillermo “El Chacal” Rigondeaux, otro que también se encuentra a las puertas de un “vida o muerte” versus Lomachenko, el 9 de diciembre, en la propia instalación de Manhattan, la considerada Meca del Boxeo.

Creo sinceramente que Gamboa puede ser de nuevo campeón del mundo”, dijo Roque ante el asombro de varios periodistas, presentes en su cuartel general en Miami. “Si he aceptado este reto, es porque creo en lo más profundo de mí que todavía le queda mucho por hacer en el deporte”.
Aunque causó sorpresa, el criterio de Díaz está respaldado por los años en que preparó a Gamboa, cuando ambos formaban parte de la escuadra cubana, e incluso antes, durante la etapa juvenil del guantanamero.

Graduado de doctor en Ciencias Pedagógicas, Roque fue jefe del equipo nacional de Estados Unidos después de salir de la isla en 2009. Posteriormente dirigió la preparación de Azerbaiyán de cara a los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro y más tarde abrió su propio gimnasio en Miami, donde reside actualmente.

“Respeto mucho lo que él (Gamboa) ha hecho en el boxeo profesional y me ilusiono con lo que hará en el futuro”, añadió Roque, quien como parte de la Asociación Internacional de Boxeo Amateur (AIBA) recorrió más de 70 países impartiendo cursos y seminarios. “Sé que puedo ayudarlo mucho ahora y en lo adelante”.

Sin embargo, la tarea de Roque a simple vista parece titánica, no solo por la calidad de Sosa, sino por el desdén con el que ha actuado Gamboa en la última etapa de su trayectoria, como se puso de manifiesto ante Castellanos, contra quien careció de fuerzas, resistencia, agresividad y pegada, consecuencia inequívoca de su falta de compromiso con el gimnasio, dado su innegable talento.

Monarca olímpico en Atenas-2004 en la división mosca y subcampeón pluma un año después en el Mundial amateur en Mianyang, China, Gamboa obtuvo la faja ecuménica de las 126 libras, versión Asociación Mundial, en 2009, dos años más tarde añadió la vacante de la Federación Internacional (FIB), al imponerse unánime al mexicano Orlando “Siri” Salido, en Paradise, Nevada.

El descenso en caída libre comenzó en junio de 2014, cuando fue vapuleado por el estadounidense Terence “El Cazador” Crawford, quien le propinó caídas en el 5to, 8vo y par de ellas más en el 9no, para llevarse el inobjetable triunfo por nocaut técnico, en el Century Link, de Omaha, Nebraska, donde el ganador retuvo el cetro ligero de la Organización Mundial (OMB).

Para algunos (entre ellos el técnico Díaz), Gamboa todavía lleva el boxeo adentro y no ha perdido la totalidad las virtudes que lo llevaron a la cima. Pero a punto de cumplir 36 años, -el 23 de diciembre-, el astro de la isla se encuentra a las puertas de iniciar el declive del que no se libra ningún mortal, en su caso agravado por traumáticas situaciones y deudas con el gimnasio.

¿Logrará el “milagro” Pedro Díaz? Evidentemente, el combate ante Sosa arrojará luz sobre el futuro boxístico de Gamboa. De cualquier forma, al cubano se le agota el tiempo.

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