En esta nueva sección semanal de Zona de Boxeo le echamos una mirada crítica a las peleas y eventos del pugilismo de la semana que termina, y las conjugamos con preguntas y opiniones de lectores (junto a las de selectos invitados) para crear un análisis final de otra semana de boxeo mundial. Sígannos todos los lunes en #EDLenZDB y en @Zonadeboxeo en todas nuestras plataformas, y envíen sus comentarios y consultas a diegomorillabox@hotmail.com

La muerte, los impuestos, y el nocaut de Tete 

Si ya han visto el video viral en el cual el sudafricano Zolani Tete derrota a su coterráneo Siboniso Gonya en 11 segundos con el título de peso gallo de la OMB en juego, entonces ya hicieron la cuenta. Y hay un solo resultado posible para esa ecuación. Es verdaderamente, absolutamente, definitivamente y de aquí en más sempiternamente imposible que nadie supere a Tete en su enorme logro de defender su título con UN solo golpe lanzado, mientras que a la vez limita a su oponente de turno a conectar un total exacto de cero golpes. En mi Reporte Pugilístico Dominical dije que el golpe de Gonya fue un “jab medidor” que podría ser mejor descripto como un “estiramiento de brazo sin mayor efecto”. Pero si quitamos ese gesto de arañazo inocente del video, y tenemos lo que podría ser la demolición literal más grande de la historia del boxeo de campeonato, sin dudas, absolutamente y con sello de entrega a destino. ¿Un record? Sí. ¿Se podrá romper? No. Incluso si alguien se las arregla para anotar otro nocaut de un solo golpe en menos tiempo, seguirá siendo un nocaut de un golpe! Mi consejo, amigos del Guinness: impriman la foto de Tete en un papel bueno y duradero para ponerla en un cuadro, porque va a estar en ese lugar por mucho tiempo. Y cuando digo mucho tiempo digo “para siempre”.

Advertencias para muchos, disfrute para todos

Un peleador se levanta de las lonas para recuperarse y finalmente ganar la pelea para mantener con vida su carrera. ¿Suena familiar? Bueno, hay una razón para eso: probablemente hayas visto eso en todas las películas de boxeo de la historia, desde Rocky hasta… bueno, hasta Rocky VIII o cualquiera sea el capítulo más reciente. Y esta semana, lo hemos visto en más de un evento estelar, desde Irlanda a Las Vegas. Frampton fue derribado en el séptimo y se puso de pie para derrotar a García. Nyambayar se fue a las lonas ante De La Torre en el segundo y se recuperó para mantener su invicto. Y en el resto del mundo, los favoritos del día se cortaron o se lastimaron pero perseveraron para mantener sus carreras con vida. ¿Señal de cambios?¿Peleas que repentinamente son más parejas y competitivas? No necesariamente. Pero siempre es bueno ver que la premisa básica del boxeo como “teatro de lo inesperado” se perpetúa en estos choques llenos de altibajos. Mantiene a los fanáticos enganchados, a los peledores concentrados y a los guionistas de cine ocupados. Una semana más de boxeo, ese deporte en el que todo puede pasar. Y cuando es tan bueno como el que hemos visto esta semana, no hace falta tener más nada en televisión.

¡La cuenta, Señor Wu!  

Noticias de último momento en el boxeo y la política: un hombre rico que se las arregló para entrar en una posición de poder falló miserablemente a la hora de lograr los cambios positivos que prometió implementar, y sus grandes planes para cambiar el sistema terminó en decepción y zozobra. Sí, adivinaron, no estamos hablando de Trump sino de Ching-Kuo Wu, hoy ex presidente de la AIBA, el cuerpo regidor del boxeo (los demás son “organismos” sin el mismo poder) a nivel olímpico y más recientemente también profesional. La institución en cuestión anunció que tanto ellos como el Sr. Wu se habían separado de manera amigable, lo cual significa que encontraron un modo de no hacerse juicio durante décadas y dejar todo atrás.

Pero esto también implica el final del designio final de Wu de apoderarse totalmente del boxeo en todas sus facetas y para siempre. El plan maestro de Wu incluía la creación de la ligeramente exitosa Serie Mundial de Boxeo (WSB), una competencia semiprofesional pensada para “cubrir el hueco” entre el amateurismo clásico y el profesionalismo de nivel inicial por medio de una competencia de equipos en las que los atletas retenían su elegibilidad olímpica mientras cobraban por ser parte del proyecto, y la catastrófica APB, una competencia de estilo profesional que fue dada de baja recientemente y sin planes de resurgir.

Sí, la AIBA como organismo es responsable por lo que suceda en esas competencias y en las carreras de esos boxeadores que han invertido su tiempo y esfuerzo en competir allí. Pero ahora mismo será interesante ver cómo ese podrá ese gran plan finalmente unir al boxeo bajo una institución única al estilo de la FIFA bajo la presidencia interina del italiano Franco Falcinelli, su nuevo líder temporario. Wu se hizo conocer por recolectar muchos enemigos tratando de forzar a comisiones de boxeo del mundo a elegir entre títulos y competencias de la AIBA y el resto de los organismos, y ahora que se ha marchado tendremos que ver si este esquema extorsivo continuará en vigencia.

Colon pide respeto en el lugar erróneo   

Ustedes probablemente ya han visto el video o las fotos en las que un hombre sostiene un cartel sobre su cabeza y es sacado a empujones de una ceremonia de pesaje por un guardia de seguridad al tiempo que protesta por la presencia del boxeador que arruinó la vida de su hijo. Estamos hablando de la presencia breve pero dolorosa de Richard Colón, padre de Prichard Colón, durante el pesaje de Terrel Williams en Flint, Michigan, el pasado jueves en la previa del combate de este último ante Rosemberg Gómez.

Colón viajó desde Florida para armar esta protesta en honor a su hijo, quien está ahora en coma y se considera que estará permanentemente con daño cerebral al punto de estar confinado a una cama incapacitado de caminar y hasta de hablar. La situación de Colón es producto de la combinación de numerosos golpes en la nuca aplicados por Williams en su pelea en octubre de 2015, pero por mucho que sea la falta de Williams por aplicar esos golpes también podemos alegar que fue esencial el rol de Joe Cooper, réferi de aquel combate, y también de la comisión del estado de Virginia y su médico de ringside Richard Ashby, quienes deberían ser objeto de controles en este desastre.

La excusa de ellos es que Colón aceptó continuar peleando luego de decirle a los médicos que se sentía “mareado y lastimado”, y eso deposita parte de la culpa en él. Pero por mucho que Williams sea señalado en falta por golpear de manera desafiante a Colón luego de recibir advertencias del réferi, es también cierto que Cooper intentó desestimar la gravedad de la situación al urgir a Colón que deje de pretender estar lastimado para continuar peleando. Y por mucho que Williams se merezca ser el objeto de la rabia y el dolor de Colón padre, Cooper también debería ser expuesto y vilificado por su rol en la pelea, así como todas las personas involucradas (desde esquineros hasta otros oficiales) que no quisieron imponer el sentido común en una situación peligrosa.

La seriedad de la lesión de Colón y la gravedad de la situación en general exige un análisis mayor que excede los límites de esta humilde columna. Pero así como Williams es culpable de su comportamiento irresponsable en el ring, hay detrás de eso una cultura de testosterona mal encausada prevaleciendo por sobre los procedimientos de seguridad que requiere una revisión inmediata. Colón estará ahí, esperando por ella, como recordatorio silencioso de que tanto Williams como Cooper y también él mismo y nosotros todos somos cómplices de esa falencia.

 

SI DESEA COMENTAR SOBRE ESTA PIEZA EN NUESTRO FORO CLIQ AQUI.