El adiós de “Junito” Cotto, excelso símbolo del boxeo puertorriqueño -Habrá lágrimas. Sin dudas. Y serán justificadas. Porque los asistentes al histórico Madison Square Garden, de Nueva York, serán testigos de una velada con ribetes inolvidables. En la Meca del boxeo dirá adiós el 2 de diciembre, el puertorriqueño Miguel Cotto, excelso símbolo del pugilismo de la hoy devastada, pero eterna Isla del Encanto.
“Junito” (pseudónimo en el Arte de Fistiana) pondrá fin a su extraordinaria carrera ante el estadounidense Sadam “World Kid” Alí (25-1-0, 14 KOs), oriundo de la Gran Manzana, en una reyerta que tiene como incentivo adicional, el título súper welter de la Organización Mundial (OMB), en poder del astro boricua.
De mantenerse firma la decisión de Cotto de colgar los guantes, algo irreversible según ha expresado, el norteño Alí también pasará a los libros de récords como el peleador que cerró la exitosa trayectoria del futuro Salón de la Fama, nacido hace 37 años, en la centro oriental ciudad de Caguas. Una victoria del estadounidense, quien no parte como favorito, le reportaría, junto al cetro ecuménico de las 154 libras, respaldo sustancial para enfrentarse a otras encumbradas figuras de la categoría.

Pero si Cotto (41-5-0, 33 KOs) se presenta en buenas condiciones físicas -característica inviolable para sus combates- la tarea será harto comprometedora para Alí, quien suma tres victorias consecutivas en la división welter y asalta por primera vez las 154 libras.
En su anterior compromiso, el 29 de julio pasado, Alí, de 29 años, venció unánime al venezolano Johan “El Terrible” Pérez, en el Casino del Sol, en Tucson, Arizona, que le valió para conquistar la faja vacante Internacional de la Asociación Mundial (AMB).
Su único fracaso se lo infligió por nocaut técnico en la novena fracción, el estadounidense Jessie “El Implacable” Vargas, en marzo de 2016, donde ambos buscaban el cinturón vacante de la OMB. Para que no existieran dudas, Vargas derribó a Alí en el octavo y nuevamente repitió la dosis en el siguiente capítulo, cuando transcurridos 2:09 minutos, el árbitro Kenny Chevalier puso punto final al castigo que recibía Alí.

Cotto, un guerrero de mil batallas que nunca ha puesto obstáculos para enfrentar a los mejores, incluso escalando divisiones, viene de conquistar el título vacante de la OMB, por decisión de los tres jueces, ante el japonés Yoshihiro Kamegai, el 28 de agosto, en el StubHub Center, de Carson, California.
“Simpre he querido enfrentar a los mejores oponentes, en todas las oportunidades que tuve, y a veces los mejores estaban en divisiones más grandes”, dijo a escasas horas del pleito ante Alí. “Yo no me guardé nada”.

Para Cotto, la despedida tiene también matices sentimentales y un propósito impostergable después de muchos años de sacrificios para cumplir con las exigencias de la disciplina y del obligado alejamiento de sus seres queridos: pasar más tiempo con su esposa y cuatro hijos.
Los impulsos afectivos de Cotto con los “neoyoricans” son innegables, porque el cuatricampeón se ha presentado en nueve ocasiones previas en ese recinto (al que llama “mi segundo hogar”) de la Ciudad de los Rascacielos, donde ha recibido un apoyo incondicional de sus paisanos, sin importarles quien sea el adversario, ni siquiera que haya nacido en esa multicultural ciudad, como es el caso de Alí.

“Me he perdido cumpleaños, graduaciones…de todo”, dijo Cotto en una emotiva entrevista con la agencia de noticias AP. “No volverán (esos tiempos), pero (en lo adelante) disfrutaré al máximo el día a día. Y no me volveré a perder un día más en sus vidas”. El historial de Cotto resulta impresionante, pues entre 2007 y 2015 cruzó guantes con la crema y nata del boxeo en esos años: Floyd Mayweather Jr., Saúl Alvarez, Shane Mosley, Manny Pacquiao, Antonio Margarito, Zab Judah y Austin Trout, aparecen en la relación, entre otros.
En resumen, Cotto ganó títulos mundiales en súperligero (140), welter (147), súperwelter (154) y mediano (160), a pesar de su corta estatura para lidiar en estas dos últimas categorías, pues su físico no se extiende más allá de los 5,7 pies.
“(Mis hijos) nunca se han sentado conmigo a preguntarme directamente qué, cómo o cúando”, indicó con lágrimas en los ojos. “Nunca me he sentado con ellos a explicarle mis sacrificios en la vida para que ellos estén bien. Creo que es el momento en que lleguen las preguntas y yo les tengo una respuesta a todas y cada una de ellas”.

Gane o pierda Cotto ante Alí, se va uno de los grandes del boxeo en la época actual, que mostró una personalidad tranquila, que siempre se ha expresado en forma cauta y moderada e igualmente lejos de los desórdenes y extravagancias que caracterizan a una gran parte de la población boxística.
Habrá nostalgia por el justificado retiro de Miguel Cotto, gladiador que por su trayectoria, dentro y fuera de las cuerdas, tiene asegurado un puesto en el templo de los inmortales. Un reconocimiento que nadie pone en duda.

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