Deontay Wilder: Si él es King Kong, yo soy el rey de la selva -Además del extraordinario poder que brota de los puños de ambos, al estadounidense Deontay Wilder y al cubano Luis Ortíz los identifica la incontinencia verbal, rayana en la fanfarronería y que se acentúa en los días previos a escalar el cuadrilátero este 3 de marzo, en el Barclays Center, de Brooklyn, Nueva York.

Monarca de la división pesada, versión Consejo Mundial (CMB), “El Bombardero de Bronce” Wilder (39-0-0, 38 KOs) expondrá ante “King Kong” Ortíz (28-0-0, 24 KOs) por séptima ocasión la faja que obtuvo unánime frente al haitiano Bermane “B-Ware” Stiverne en enero de 2015, única ocasión en la que el nacido en Alabama ha tenido que esperar por el criterio de los jueces, quienes le otorgaron un merecido triunfo con boletas de 120-107, 119-108 y 118-108.

En lo adelante, Wilder, de 32 años, despachó antes del límite a los siguientes cinco adversarios y en noviembre último también aplicó el cloroformo a Stiverne en la revancha, en esa ocasión con un estruendoso nocaut en el mismo primer asalto, en el Barclays Center, de Brooklyn, Nueva York, donde lo envió en tres ocasiones a la lona para que no existiera la más mínima duda de su superioridad.

Retador obligatorio de Wilder por disposición del CMB, a mediados del pasado año Stiverne había cedido su puesto al zurdo camagüeyano Ortíz, tras recibir una suma no revelada (algunas fuentes aseguraban que de seis dígitos) en las complejas negociaciones. Entonces “B-WARE” hizo una finta lateral con elegancia y doble propósito: recibir un jugoso cheque y no quedar expuesto a los temibles puños del norteño.

Pero cuando todo marchaba sobre ruedas y la reyerta versus Ortíz estaba muy cerca de su concreción, el cubano dio positivo a una sorpresiva prueba antidoping efectuada en su cuartel general en Miami. Resultado: la pelea se vino abajo y Stiverne ocupó el lugar de Ortíz, con el consabido nocaut en el primer asalto.

A partir de ahí, “King Kong” Ortíz, quien cumplirá 39 años el 29 de marzo, insistió hasta el delirio que nunca había ingerido algún fármaco para mejorar el rendimiento, lo que tuvo receptividad en el CMB, que ordenó chequeos específicos al zurdo caribeño. Tras múltiples pruebas, el organismo con sede en México determinó que eran ciertos los alegatos del mastodonte cubano, pues los medicamentos encontrados en su organismo eran diuréticos (clorotiazida e hidroclorotiazida), que se utilizan para controlar la tensión arterial alta.

De cualquier forma, Ortíz -y sus allegados, obviamente- cometieron un error garrafal, pues no informaron a tiempo a la Asociación Voluntaria Antidopaje (VADA) de la ingesta de esos productos, lo que estuvo a punto de provocar una sanción por parte del CMB.

Resuelto el asunto, el grupo de trabajo de Ortíz “corrió” en busca de un adversario, en tanto Wilder a regañadientes aceptó la decisión del CMB, sin dejar de acusar a Ortíz de ser un tramposo, recordando que el caribeño dio positivo a nandrolona en 2014, cuando recibió sanción de ocho meses, le retiraron el título interino de la AMB y tuvo que devolver el 10 por ciento de la bolsa que había ganado tras propinar nocaut a Lateef Kayode, en septiembre de ese año.

En diciembre pasado, Ortíz anestesió en el segundo asalto al estadounidense Daniel “La Montaña” Martz, en Hialeah, donde Wilder comentaba el pleito para la cadena FoxDeportes y Fox Sports 1. Y segundos después del pleito, “El Bombardero de Bronce” saltó al ring, aguijoneado por las palabras del cubano, que lo conminaba a aceptar el contrato. A partir de esa noche, las negociaciones tuvieron un camino exitoso, sin que hayan faltado los insultos y las descalificaciones de uno y otro.

Favorito en las apuestas por 2-1, Wilder aseguró ante un grupo de periodistas que el cubano “no pasa del tercero. Este año es mágico, es el que cumpliré 33 años, así que veo el número tres en todas partes y ese es el límite para Ortíz, aunque quizás dure menos, (porque) todo dependerá de cómo esté yo cuando lo tenga frente a mí”.

Wilder expresó que no le importan los elogios que hacen de su adversario, ni que tiene la posibilidad de ser el primer cubano y latinoamericano en conquistar una corona en la división máxima, ya que nunca se ha enfrentado a un rival de su nivel.

“Tendrá que vérselas con un tipo que no le teme a ningún ser humano y especialmente cuando alguien se mete en esa jungla, que es el ring”, añadió Wilder con aire triunfalista. “Porque si él es King Kong, yo soy el léon, el verdadero rey de la jungla”.

Pero Ortíz está convencido que no desaprovechará la oportunidad de convertirse en el primer campeón mundial hispano de la división pesada nacido fuera de Estados Unidos. Y el segundo con ascendencia latina, después que John Ruíz, hijo de puertorriqueños, pero nacido en Massachusetts, venciera a Evander Holyfield, en marzo de 2001, cuando se adueñó del cetro pesado de la AMB.

“Esta pelea no solo es importante para mi familia, sino también para la historia del boxeo cubano”, dijo Ortiz ante un nutrido grupo de prensa. “Mi único objetivo ahora es la estrategia que necesitaré para derrotar a Wilder, pero sé que esta pelea tiene mucho significado. Voy a hacer historia para mí y mi país cuando noquee a Wilder”.

Antes de Ortíz, el boxeo de Cuba tuvo a otros tres púgiles que intentaron adueñarse del título pesado: Jorge Luis González, derrotado por Riddick Bowe en 1995, y Juan Carlos Gómez, vencido por Vitali Klitschko en 2009, éste también el verdugo de Odlanier Solís en 2011.

Deontay Wilder: Si él es King Kong, yo soy el rey de la selva

SI DESEA COMENTAR SOBRE ESTA PIEZA EN NUESTRO FORO CLIQ AQUI.