Félix Verdejo en el vórtice del huracán -Tras el rotundo fracaso del puertorriqueño Félix Verdejo, por nocaut en el décimo asalto, ante el mexicano Antonio Lozada Jr., los amantes del boxeo en esa isla caribeña -y muchos otros del ámbito internacional- se preguntan si el joven de 24 años fue un fugaz talento que mucho prometía y nunca llegará a la cima del boxeo. Pero antes de responder esa lógica preocupación, hagamos un pequeño recuento de la trayectoria del nacido en San Juan, la capital boricua.

Desde que en diciembre de 2012, a los 19 años, “El Diamante” Verdejo calzó guantes y zapatillas en el boxeo profesional, fue un mimado de la conocedora afición de esa diminuta nación, enclavada en el Mar Caribe. Impresionó por un indiscutible talento, en el que mostraba rapidez de manos y piernas, buena técnica, inteligencia y poder de fuego en ambos puños. Un año después al finalizar la primera temporada completa “El Diamante” sumaba nueve victorias, seis de ellas antes del límite. Y al concluir 2013 recibió el reconocimiento de “Prospecto del Año” por Top Rank (la promotora que lo contrató) y por la especializada publicación BoxingScene.

Con un ascenso en espiral, 16 meses más tarde Verdejo conquistó la faja vacante Latina de la Organización Mundial (OMB), al doblegar por la vía del sueño en el quinto asalto al mexicano Marco Antonio “El Kua Kua” López, en la ciudad boricua de Guaynabo. Comenzaban a llegar los frutos iniciales, del que varios expertos consideraban como el relevo natural del astro Miguel “Junito” Cotto, una de las mayores glorias, en la amplia historia del pugilismo en la Isla del Encanto.

Ya por esa época, personas cercanas a Verdejo señalaban que el imberbe no mostraba un total compromiso con el gimnasio, igualmente alejado de los permanentes sacrificios que entraña la vida de un boxeador que aspira a llegar a la cima. Eran solo destellos de su vida, pero destellos negativos, que podían comprometer su carrera y los deseos de convertirse en monarca mundial. La vida posterior confirmó esos incipientes temores.

El primer tropiezo de gran magnitud ocurrió el 7 de agosto de 2016, cuando Verdejo sufrió un accidente de motocicleta al trasladarse por la carretera de Fajardo a Carolina, dos localidades de su natal Puerto Rico. Resultado: hospitalización durante 12 días, con golpe en la cabeza y pequeñas heridas, así como hematomas en varias partes del cuerpo. Dos meses antes del percance, el púgil puertorriqueño había derrotado por nocaut técnico en el quinto asalto al mexicano Juan José “Piquet” Martínez, en el histórico Madison Square Garden, de Nueva York.

El inesperado suceso de tránsito dejó a Verdejo inactivo por el resto de 2016, con lo cual quedó en el limbo su pelea obligatoria por el título mundial ante el campeón de la OMB en las 135 libras, el invicto zurdo inglés Terry “Turbo” Flanagan (33-0-0, 13 KOs)

Después del accidente, Verdejo necesitó un período de recuperación de seis meses para regresar oficialmente a los encordados. Y el 3 de febrero de 2017 logró el vigésimo segundo triunfo en el deporte de paga ante el zurdo nicaragüense Oliver “La Trombita” Flores, a quien doblegó unánime, en San Juan, capital de Puerto Rico. Las crónicas casi unánimes de los medios de la isla señalaban que Verdejo no mostró potencia en sus puños, careció del dinamismo exhibido en sus primeros combates e incluso recibió el abucheo del público en varias ocasiones, consecuencia de un combate sin brillo, en el que el principal protagonista fue el centroamericano en los últimos asaltos, en tanto se reflejaba un preocupante cansancio del boricua.

Semanas más tarde, Verdejo viajó junto a su equipo a Big Bear, California, como parte de la preparación para enfrentar al mexicano Antonio “Cañitas” Lozada, el 22 de septiembre, en Tucson, Arizona. Pero después de varias jornadas en esa ciudad estadounidense, Ricky Márquez, entrenador y manejador de Verdejo, informó que su pupilo había sufrido una torcedura en la mano derecha, a consecuencia de un resbalón en el baño. “Hay que inmovilizar la mano hasta que se recupere”, dijo Márquez. “Cuando esté bien Félix, veremos la fecha más propicia para que pueda volver al ring”. Obviamente, se pospuso el duelo ante Lozada Jr.

La recuperación – y el secretismo- se extendió más de lo normal para un trauma como el informado. Y a inicios de este año, se firmó el contrato para el pleito entre Verdejo y Lozada Jr., que finalmente se disputó el pasado 17 de marzo, en El Teatro, del Madison Square Garden, donde el puertorriqueño sucumbió después de recibir dos ganchos de izquierda en el décimo episodio, recibir cuenta protectora, y que el médico solicitara al árbitro Eddie Claudio detener el desigual combate, donde el boricua corría en retroceso a toda velocidad por el cuadrilátero, tratando de evitar los impactos de su rival.

En honor a la verdad, debemos reseñar que Verdejo -quien estuvo alejado del cuadrilátero por 13 meses-, dominó el primer tercio del combate, en el que aterrizó potentes derechas al rostro del mexicano, quien no detuvo su avance, ni los golpes al cuerpo y el rostro del boricua, éste con muestras de cansancio en la postrimerías de la pelea, lo que aprovechó Lozada Jr. para decidir las acciones con un ataque demoledor.

En sus primeras declaraciones, Verdejo rechazó la presencia del médico, explicando que faltaban pocos segundos para que finalizara la reyerta, pero el preparador Márquez reconoció que el cuerpo de su discípulo “no estaba respondiendo bien casi desde el tercer asalto. Algo para lo que no tenemos explicación todavía”.

Sin embargo, el promotor Bob Arum, máxima figura de la empresa Top Rank, dirigió su dedo acusador hacia Márquez, sin excluir al peleador: “”Aquí el problema lo atribuimos a su esquina y también, por supuesto, a él (Verdejo), afirmó el experimentado promotor momentos después de finalizar el combate. El presidente y fundador de Top Rank precisó que “nosotros sabíamos que Félix era un tremendo talento cuando lo firmamos” (se especula que por $ 120 mil y un bono de $ 600 mil, además de una inversión cercana al millón de dólares como parte de los gastos, durante los cinco años de carrera de Verdejo. “Pero creo que Ricky (Márquez) debe dejarlo ir para que tenga un entrenador que lo saque de la zona de confort”.

Arum recalcó que resultó “decepcionante” la forma en que se presentó Verdejo ante Lozada Jr. y dijo que no le corresponde decirle al boxeador boricua la decisión que debe tomar, pero se impone un cambio (de entrenador y en su compromiso con el boxeo), porque “si sigue por el camino que va, no conseguirá nada”.

Continuar las críticas, sería “hacer leña del árbol caído”, porque Verdejo todavía es un jovenzuelo, que tuvo una dolorosa lección, ya que lejos de involucrarse en cuerpo y alma con las exigencias del boxeo, ha tenido distracciones que desembocaron en el revés versus Lozada Jr. Y de él depende que pueda enrumbar de nuevo hacia un futuro de éxito, ya que su talento está ahí. Estimo que no es demasiado tarde para Verdejo, si reconoce los errores y cambia radicalmente la mentalidad, pues el boxeo es una carrera de sacrificio permanente desde el primero hasta el día que se cuelgan los guantes. Ojalá tenga presente que al ser humano no se valora por las veces que caiga, sino por la voluntad que tenga para levantarse de los fracasos. De su actitud dependerá el futuro.

Félix Verdejo en el vórtice del huracán