Gennady Golovkin es mucho para Vanes Martirosyan -Pocos le creen al kazajo Gennady Golovkin cuando asegura que su combate ante el armenio Vanes Martirosyan es un gran riesgo que podría frustar el segundo enfrentamiento ante el mexicano Saúl “Canelo” Alvarez, quien dio positivo a sustancias prohibidas y recibió una sanción de seis meses, que vence a mediados de agosto.

Suspendido el choque ante el pelirrojo azteca, que estaba previsto el 5 de mayo, en la T-Mobile Arena, de Las Vegas, “GGG” Golovkin (37-0-0, 33 KOs) tuvo que buscar a un adversario de última hora, que encontró en “La Pesadilla” Martirosyan (36-3-1, 21 KOs), quien hace casi dos años no pelea oficialmente, tras un fracaso unánime ante el zurdo cubano Erislandy Lara, en mayo de 2016, en el hotel y casino Cosmopolitan, de Las Vegas.

Pegador nato, de esos que anestesian con ambos puños, “GGG” Golovkin, de 35 años, parte como amplio favorito para salir con el brazo en alto ante Martirosyan, tres años más joven, y también con el pesado fardo en su contra que debuta en las 160 libras y ante uno de los mejores peleadores del mundo, en un duelo en el que todas las variables indican que difícilmente podrá llegar al límite de los 12 asaltos programados.

“Es una pelea fuerte para mí, pues Vanes un buen boxeador y además tiene una excelente esquina”, dijo Golovkin ante los medios en California. “Sé que es fuerte, tiene mucho talento y ha hecho una buena carrera profesional, por lo que no debo subestimarlo, ya que vendrá con todo al saber que tiene mucho que ganar”.

A no dudarlo, las palabras de Golovkin poseen un sello más promocional que objetivo. Martirosyan está años luz del nacido en Karaganda, Kazajastán y radicado en Santa Mónica, California. Encima de ello, el astro kazajo tiene motivaciones extras para buscar la victoria ante el armenio, pues un fracaso detendría el esperado segundo choque versus “Canelo” Alvarez, lo cual lo privaría de obtener las mayores ganancias de su carrera, superior incluso a la del primer pleito, cuando ambos terminaron en un dudoso empate, en el que la jueza Adalaide Byrd emitió un desafortunado voto de 118-110 favorable al mexicano, Dave Moretti se inclinó cerradamente 115-113 por el europeo y Don Trella otorgó 114 puntos a cada púgil.

Junto a ello, Golovkin busca mantener por vigésima ocasión la corona de la Asociación Mundial (AMB), que conquistó al noquear al colombiano Nilson “El Arpía” Tapia, el 16 de diciembre de 2010, con los cual empataría con el legendario estadounidense Bernard “El Extraterrestre” Hopkins.

“Significa mucho empatar el récord de Hopkins, pero el mío es más fuerte y grande”, dijo Golovkin, que también exhibe las coronas de la Federación Internacional (FIB), el Consejo Mundial (CMB) y la menos reconocida de la Organización Internacional (OIB), en una teleconferencia. “Nadie sabe si podré noquearlo, pero si me da la oportunidad, lo haré. Si intercambiamos y lo lastimo, probablemente pueda noquearlo”. Más que “probable” es “casi seguro”, según mi vaticinio.

Martirosyan aseguró que no solo ofrecerá un buen espectáculo a los fanáticos que observen el combate, tanto en el StubHub Center como por la televisión, sino que ascenderá al cuadrilátero con la intención de ofrecer una guerra ante Golovkin y derrotarlo.

Pero del “dicho al hecho, va un buen trecho”. Considero que las posibilidades de una victoria de Martirosyan son realmente escasas. Y esa “pesadilla” que le sirve de pseudónimo al armenio, seguramente aparecerá en los guantes de Golovkin, quien debe acabar las acciones antes que concluya el sexto episodio. Porque resulta fuera de toda lógica estimar que Martirosyan pueda llegar hasta el minuto 36 y más descabellado aún que venza al kazajo.

De ocurrir un fallo positivo a Martirosyan, se iría por la borda el Golovkin-Canelo. Y hay mucho dinero en juego para que eso suceda. Al margen de ello, Golovkin es mucho para Martirosyan.
Gennady Golovkin es mucho para Vanes Martirosyan