El nebuloso panorama de Guillermo Rigondeaux -Han transcurrido poco más de cinco meses, exactamente el 9 de diciembre, cuando el zurdo cubano Guillermo Rigondeax sufrió una estrepitosa derrota ante el ucraniano Vasyl Lomachenko, hoy por hoy uno de los mejores libra por libra del mundo, que prácticamente ha puesto en riesgo la continuidad del caribeño en el boxeo.

Sin explicación lógica para este redactor, “El Chacal” Rigondeaux (17-1-0, 11 KOs) careció por completo de aquel talento que lo convirtió en doble monarca olímpico e igualmente con par de coronas en las filas aficionadas y también titular del mundo entre los rentados. Porque no es que perdió, algo que está entre las posibilidades cuando el rival es alguien como Lomachenko, sino en la forma que sufrió su primer descalabro en el boxeo de paga.

Ciertamente Rigo ascendió desde las 122 hasta las 130 libras para retar a “Hi-Tech” Lomachenko (11-1-0, 9 KOs), el hombre que más rápido ha conseguido tres coronas profesionales en la historia, en duelo que decidía el legado del “mejor amateur” de todos los tiempos, como expertos consideraron el enfrentamiento.

Rigondeaux, ya con 37 años, no solo quedó superado ante el virtuosismo de Lomachenko, sino que prácticamente no lanzó golpes en seis asaltos, hasta que en el séptimo decidió no ¿combatir? más, alegando una lesión en su mano izquierda, sin que casi hubiera impactado en la anatomía del europeo.

Paralelamente, la Asociación Mundial (AMB) cometió la enorme injusticia de despojar al nacido en la oriental provincia de Santiago de Cuba y radicado en Miami, de la faja de súper campeón súpergallo, ya que había condicionado la pertenencia del título a que saliera con el brazo en alto. Ni siquiera las autoridades de la AMB permitieron que fuera el propio Rigondeaux quien decidiera que haría con el cinturón, previo a la reyerta versus Lomachenko.

Incrementaron su dañina decisión con otra más sorprendente: !eliminarlo del ranking! Nunca antes se observó un ensañamiento similar contra un boxeador por su intento de buscar el título en otra categoría. Es, a todas luces, un acto de favorecer a otros sin necesidad de que tengan que chocar contra el cubano, una deportista ejemplar dentro y fuera del ring, y con reconocidas virtudes en el llamado Arte de Fistiana.

La prueba fehaciente de que “hay gato encerrado” es que el número uno de la clasificación, el mexicano Moisés “Chucky” Flores, no pelea desde el 17 de junio del pasado año, cuando fue noqueado en el primer asalto por “El Chacal”, en el histórico Madison Square Garden, de Nueva York.

Ese pleito tuvo un final dramático y un cambio posterior en el resultado. El impacto que puso a dormir a Flores ocurrió casi simultáneamente con la campana. El propio árbitro Vic Drakulich estimó que el golpe había sido válido y decretó vencedor al cubano. Pero la decisión se cambió a No Contest, en un análisis posterior.

Se desconoce por qué las autoridades de la AMB no exigieron un segundo enfrentamiento entre Rigondeaux y Flores y sin más ni más sacaron al cubano del listado y posicionaron al azteca en la cima. Huele mal, verdaderamente mal. Obviamente se ratifica que el que tiene padrino, recibe un buen bautizo.

Tras esos manejos turbios entre bastidores de la AMB, ahora a Rigondeaux le llegó una nueva oportunidad para combatir en la división gallo (118 libras), en la segunda temporada de la World Boxing Super Series (SSMB), pero el propio púgil descartó incluirse en el formato, al que ya ratificaron su presencia tres campeones mundiales: el puertorriqueño Emmanuel “Manny” Rodríguez (Federación Internacional, FIB), el irlandés Ryan Burnett (Asociación Mundial, AMB) y el zurdo sufrafricano Zolani “El Último Nacido” Tete (Organización Mundial, OMB).

Una persona con conocimiento del tema informó al diario “El Nuevo Herald”, de Miami, que “la gente de la Súper Serie estaba enamorada de la posibilidad de contar con Rigondeaux y hubiera sido una tremenda oportunidad para él para ganar dinero y volver a ser campeón del mundo”.

La propia fuente dijo al rotativo que Rigondeaux declinó su asistencia bajo consejo médico, porque ya con 37 años no está en condiciones de bajar a 118 libras y sacrificar la poca masa muscular que acumula su organismo. “Nadie mejor entiende su cuerpo que él y de ahí que hay que respetar su decisión” añadió otra persona cercana al púgil, que no reveló su identidad al periódico del sur de Florida. “Si él dice que no puede bajar esas libras, pues no puede y punto. Pero difícilmente le vuelva a aparecer una oportunidad de esta magnitud. Él va a continuar peleando, pero contra quién y ganando qué. Esas son las preguntas que importan”.

Como no pertenece a la división de las 118 libras, Rigondeaux iba a ser incluido con una dispensa especial, en reconocimiento a su trayectoria en las 122 libras, lo que hubiera significado un espaldarazo positivo en momentos en que su futuro se encuentra en un laberinto sin salida inmediata.

“No hay nadie mejor que Rigondeaux en las 118 libras, él hubiera sido el hombre a derrotar, con título o sin título”, afirmó una de la fuentes entrevistadas por el Nuevo Herald. “¿Qué viene para él ahora? Eso no lo sabe nadie”.

Muchas interrogantes surgen de la decisión del cubano, quien quizás pudo arriesgarlo todo a esa posibilidad que le ofreció la Súper Serie Mundial y si resultaba fallida entonces podría colgar los guantes definitivamente. Porque, ¿cuáles serán sus próximos pasos? ¿Quién aceptará enfrentarlo y con qué incentivo?

Así de nebuloso es el panorama en el boxeo para Guillermo Rigondeaux.