Crawford noqueó y convenció ante Jeff Horn -Ninguna duda. Tampoco sorpresa. El mejor ganó … y convenció: Terence Crawford noqueó en el noveno asalto a Jeff Horn, quien cedió a su oponente la corona welter de la Asociación Mundial (AMB), el 9 de junio, en el lujoso hotel y casino MGM Grand, de Las Vegas.

Mostrando mayores recursos técnicos y en general una superioridad manifiesta desde el primer asalto, “El Cazador” Crawford (33-0-0, 23 KOs) fue despejando el camino para acabar con la resistencia del australiano Horn (18-1-0, 12 KOs), quien al verse superado por el talento del estadounidense intentó utilizar el agarre como arma neutralizadora, pero no pudo conseguirlo, porque la maestría se impuso.

Con su rapidez, precisión e innegables habilidades, Crawford, de 30 años, ratificó que es uno de los mejores libra por libra del momento, en tanto “El Avispón” Horn, de la misma edad, incrementó las dudas sobre el dudoso triunfo que le otorgaron los jueces versus el filipino Manny “PacMan” Pacquiao, en julio del pasado año, cuando el cinturón de las 147 libras pasó a su poder.

Lo único lamentable en esta demostración de “Bud” Crawford fue la pobre asistencia a la instalación, donde 8,112 fanáticos (de los 16 mil que alberga el MGM) observaron su exquisito desenvolvimiento, a pesar que debutaba en la división ante un rival fogoso y que ostentaba el título.

Ahora Crawford suma tres cinturones mundiales: el ligero (135 libras), que logró por unanimidad ante Ricky Burns, en 2014, el súperligero (140), conseguido al anestesiar en el sexto asalto a Thomas Dulorme, un año más tarde, y éste de la categoría welter, los tres correspondientes a la Organización Mundial (OMB).

Como dato curioso, Crawford alcanzó la trilogía de cinturones mundiales en 33 peleas, dos menos que cuando el ya retirado Floyd Mayweather Jr. ostentó tres títulos del orbe.

Aunque Crawford derrotó en forma inobjetable a Horn, y difícilmente alguien ponga en duda esa afirmación, valdría mencionar que el nacido en Omaha, Nebraska, no lució en todo su esplendor, porque Horn lo impidió con los constantes agarres, que en cierta medida deslucieron el pleito.

Pero el golpeo de Crawford fue variado, constante y eficaz. Igualmente preciso como el de un relojero suizo. Y poco a poco fue debilitando la resistencia del de Brisbane, quien ya a partir del sexto casi no lanzaba golpes y buscaba afanosamente capear el temporal, que venía con un persistente jab, en ganchos al cuerpo y rectos de derecha.

En el noveno, Crawford arreció los impactos. Combinó al cuerpo y el rostro de Horn. Se movió hacia los laterales. Y cuando llegó con una potente derecha, seguida de un gancho de zurda, Horn cayó a la lona. Tras el conteo del réferi Robert Byrd, el de la “isla-continente” trató de continuar, pero el norteño asestó varios golpes que obligaron al tercer hombre sobre el cuadrilátero a detener la golpiza. El reloj marcaba 2:33 minutos, cuando la corona cambió de dueño. Ahora Crawford es un punto de referencia en las 147 libras.