Por estos días de un lado al otro del planeta los amantes del boxeo hablan solamente de un acontecimiento: el esperado combate revancha entre el filipino Manny Pacquiao (53-3-2,38 KOs) y el mexicano Juan Manuel Márquez (53-5-1,39KOs), dos guerreros que se han enfrentado en dos ocasiones, y que ya están listos para escalar el cuadrilátero en el GMG Grand Garden de Las Vegas este sábado.

   Los dos colosos del cuadrilátero comenzaron sus enfrentamientos en el año 2004, cuando los jueces coincidieron en ofrecer tablas en su veredicto. Cuatro años después regresaron al mismo encerado y en otro gran peleón el asiático se llevó la victoria reñidamente.

Tanto uno como el otro vienen desde hace meses preparándose para el crucial choque que arrojará al victorioso triunfador y, por otra parte, despejará dudas acerca de quién en realidad es el mejor, aunque a decir verdad la mayoría de los especialistas y fanáticos concuerdan en que el campeón volverá a triunfar. Pacquiao defenderá su corona welter de la Organización Mundial de Boxeo, la misma que conquistó ante el puertorriqueño Miguel Cotto hace dos años con un categórico nocaut en el asalto 12.

   A sabiendas de la calidad de esta superestrella que es Manny Pacquiao, quien como siempre se ha preparado con máxima exigencia y por sus avances en sus últimos combates desde el punto de vista técnico, considero que la balanza se inclinará por él. El defensor del título mundial mantiene una racha activa de 14 victorias y ocho nocauts desde agosto del 2005, cuando sucumbió por decisión unánime ante el mexicano Erik Morales. Su único fracaso en suelo estadounidense.

   Será un combate duro de principio a fin, porque el mexicano es un guerrero que no da tregua a sus rivales desde el campanazo inicial. Tiene solidez en los golpes que recibe en la mandíbula, gran pegada que conoce bien el filipino porque lo ha derribado, y es fogoso. Amante de un boxeo hacia adelante, de esos que él lleva al tú por tú casi sin respirar.

   El “Pacman” tiene la ventaja de ser más rápido, sabe utilizar muy bien sus dos manos a la hora de combinar y mantener en jaque a sus rivales con el jab, camina bien el ring para todos los lados, amén de que ha mejorado en mucho su movimiento de cabeza y cintura. Y su pegada, si bien no es la más contundente, es de las que hay que tener en cuenta porque el pequeño gigante sabe cómo derribar a sus rivales, y de ello conoce el propio Juan Manuel Márquez, quien víctima de sus puños fue a la lona en tres ocasiones en el round inicial de su primera pelea y una vez más en la revancha.  

   Otros 38 han sucumbido por fuera de combate ante el asiático. Creo que hay una ventaja más en el asiático que es fundamental en este deporte desde todo punto de vista: la esquina. La presencia de Freddie Roach es un elemento importante en la segura victoria del campeón de las 147 y 152 libras, porque este hombre de 51 años que fue boxeador profesional ha trabajado con grandes del boxeo, como Mike Tyson, Oscar de la Hoya, Bernard Hopkins, y Vladimir Klitschko, entre otros.

Hoy por hoy Roach es considerado entre los mejores preparadores del mundo –si no el mejor- e indiscutiblemente no hay quien dude de su sabiduría como gran conocedor de la técnica y la táctica de este deporte. Ese ángulo del combate, poco tratado en ocasiones, es en definitiva clave importante del valioso estratega a la hora de preparar el combate, y todavía más, durante los sucesos de cada uno de los rounds.

   El triunfo será por cualquier vía, aunque dado el nivel competitivo del gran rival mexicano, debe ser como en otras ocasiones por decisión de los señores jueces. No por gusto Pacquiao ha logrado convertirse en el único boxeador campeón mundial en ocho divisiones

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