rubio pikLa grandeza deportiva suele ser expuesta a exámenes. Tal como le ocurre académicamente a los estudiantes. Y en esta evaluación que tendrá el joven Julio César Chávez Jr. ante el “profesor” Marco Antonio “Veneno” Rubio me inclino por la experiencia del veterano para doblegar la fogosidad del Junior Chávez el 4 de febrero en el Alamodome, en San Antonio, Texas.

Con gran potencia en sus puños, Rubio (53-5-1, 46 KOs) busca conquistar la faja mundial de peso mediano (160 libras), versión del Consejo Mundial de Boxeo (CMB), y a su mayor experiencia, suma una racha de 10 victorias consecutivas, nueve de ellas conseguidas antes del límite.

Al asumir este criterio, tomo en cuenta que “Veneno” Rubio prácticamente acaba de “destrozar” en cinco asaltos al estadounidense Matt Vanda, el pasado 16 de diciembre, en pelea disputada en el Mandalay Bay Resort & Casino, en Las Vegas, Nevada, en la cual Vanda era considerado favorito para apoderarse del vacante título latino de la division mediana.

Vanda es un rival mucho más exigente que el ya devaluado Peter Manfredo Jr., al cual el invicto Chávez Jr. venció por nocaut técnico en el quinto asalto en su más reciente presentación, en la Reliant Arena, de Houston, Texas, donde el denominado hijo de la leyenda (Julio César Chávez) retuvo la faja que expondrá el sábado inmediato frente a “Veneno” Rubio.

Marco Antonio Rubio parece estar en un momento óptimo de su carrera, a los 31 años de edad, y lo evidencia la contundencia de sus más recientes demostraciones sobre el cuadrilátero.

Chávez Jr., a los 25, es el símbolo de la duda. Ha ganado con mucha autoridad a mediocres y desconocidos, pero sus triunfos resultaron dudosos cuando tuvo enfrente a oponentes de mayor nivel, como el alemán Sebastian Zbik, a quien el mexicano destronó de su reinado mediano del CMB el 4 de junio del 2011, en el Staples Center de Los Angeles, California.

Resultó tan dudosa esa victoria, por decisión en 12 asaltos, que no en balde los promotores del azteca rehuyeron todas las posibles confrontaciones de envergadura, contra hombres como el también mexicano Saúl “El Canelo” Alvarez, o el puertorriqueño Miguel Cotto, en aras de preservar la imagen de su “jugosa inversion”.

Demasiado expuestos al descrédito, los conductores del Junior Chávez optaron por la mejor opción, “Veneno” Rubio, aunque para nadie es un secreto que existen muchísimos temores y la pelea se concretará tras un gran diversidad de maniobras de distracción, para no decir que alguna que otra tramada con la intención de cancelar el pleito.

chaveZ pikChávez Jr. es un peleador valiente. De su padre le llega esa estirpe guerrera. Pero aún le queda mucho para demostrar que es capaz de calzar las zapatillas que heredó de su laureado progenitor. Tal vez no sea su culpa. Quienes manipulan sus destinos boxísticos mucho pesan al esquivar contendientes de rango e inflar el historial del pugilista con oponentes inferiores.

Rubio nada tiene que perder, y si mucho que ganar. Saldrá a liquidar a su rival sin piedad desde el minuto inicial, tal como él mismo ha dicho, y no sera fácil para Chávez Jr. capear el temporal que se le vendrá encima el sábado 4 de febrero, en el Alamodome de San Antonio, Texas.

Reitero para que no queden dudas: la experiencia se impondrá a la juventud el sábado 4 en el Alamodone de Texas.

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