Danny GarciaDel argentino Lucas Matthysse, campeón interino del Consejo Mundial de Boxeo (CMB) en la categoría Súper Ligera del boxeo profesional, se dice que es una “Máquina Asesina” que arrolla todo a su paso. Y los números parecen dar la razón a quienes así le consideran: de sus 34 victorias, con apenas un par de reveses, el sudamericano suma 32 triunfos antes del límite.

Por ese poderío físico inobjetable, me atrevo a considerar a Matthysse como mi favorito para vencer al invicto estadounidense de descendencia hispana Danny “Swift” García (26-0-0, 16 KO's) en el pleito que sostendrán el sábado 14 de septiembre, en el contexto de una cartelera que transcurrirá en el MGM Grand de Las Vegas, Nevada, cuyo principal atractivo será el promocionado combate por la supremacía mundial de los Súper Welters entre los invictos Floyd Mayweather (Estados Unidos) y Saúl Alvarez (México).

Danny “Swift” García saldrá a defender por tercera ocasión su faja Súper Ligera reconocida por la Asociación Mundial (AMB), pero también estará involucrado en una cuarta defensa de su corona de ese peso avalada por el CMB. Para tal encomienda, tendrá como principal arma su mejor boxeo, a lo que suma una considerable dosis de dinamita en ambas manos.

Ahora bien. Cabría preguntarse si su aval físico y su asimilación le alcanzarán a García para detener a una Máquina imparable y demoledora como el argentino Lucas Matthysse.

Yo me atrevo a asegurar que, a pesar de su indiscutible talento entre los encordados y su pegada, al “Swift” no le van a alcanzar los argumentos boxísticos para derrotar al argentino.

Y si Matthysse en definitiva logra la victoria (en concordancia con mi apreciación), será una vez más antes del límite y en base a su potente golpeo de derecha e izquierda, y al desgaste que va a provocar con su estilo agresivo ante un rival que, tal como yo veo las cosas, le faltan los “toques divinos” que convierten en casi intocables a hombres también invencibles hasta la fecha como Floyd Mayweather, su compatriota de la categoría ligera Adrien Broner, o el Súper Gallo cubano Guillermo Rigondeaux, por citar un trio de ejemplos.

Tal es el poderío de Matthysse, que hasta sus dos victimarios, dos consagrados estadounidenses como Zab Judah y Devon Alexander, cayeron bajo el peso de sus puños, aunque a la larga se impusieron por sendas decisiones divididas, en diciembre de 2010 y junio de 2011, respectivamente, cuando el argentino aún buscaba la consolidación y la madurez boxísticas que ya parecen estar a su alcance, a los 30 años de edad.

Judah sufrió del rigor del ataque de Lucas, y fue a la lona en el décimo round. Su instinto guerrero le permitió sobrevivir y hacerse merecedor de un polémico veredicto dividido, y lo mismo sucedió al escurridizo y muy hábil Devon Alexander, quien visitó la lona en la cuarta ronda, pero Matthysse no encontró los recursos para rematarlo, y aunque consiguió colocar buenos golpes en la anatomía de su oponente, al final los jueces decretaron otro controvertido fallo sin unanimidad, en favor del afronorteamericano.

Sabido es que Judah y Alexander son un par de íconos en el pugilismo rentado, y gozaron de la oportunidad de enfrentar a un Lucas Matthysse mucho menos forjado que la versión actual del rioplatense. A pesar de su marcado favoritismo ante el muchacho proveniente del cono sur, ni Judah, ni Alexander consiguieron una clara ventaja, y dejaron más dudas que satisfacciones con sus triunfos.

La actual Máquina argentina es mucho más poderosa, ha acumulado experiencia y parece estar en un momento de plena madurez que, a los 25 años, Danny “Swift” García aún está por conseguir.

Matthysse lleva una racha de seis nocauts en forma consecutiva, y entre sus víctimas se cuenta el zurdo nigeriano Olesegun Ajose, el 8 de septiembre de 2012, en Las Vegas. Con ese triunfo, Lucas se apoderó de la faja interina de los Súper Ligeros, reconocida por el CMB, que ya defendió con acierto par de veces, ante los estadounidense Mike Dallas y Lamont Peterson.

Sin ánimos de subestimar a “Swift” García, que no por gusto marcha invicto y es campeón de la AMB y el CMB, sí considero que todavía en su carrera no tuvo nunca enfrente a un contendiente de la envergadura de Lucas Matthysse. Va, por tanto, a su prueba cumbre, en pos de preservar su imbatible récord personal, y sus reinados Súper Ligeros.

García si consiguió vencer, y por unanimidad, a Zab “Super” Judah, el 27 de abril de 2013, en Brooklyn, Nueva York. Pero ese Judah parecía un veterano “apagado”, en comparación con el que le tocó enfrentar a Matthysse, el ya distante 6 de noviembre de 2010, en New Jersey.

El padre del “Swift”, Angel García, quien es el entrenador del invicto boxeador, estima que la pelea con Matthysse “sera la más fácil de su carrera. Danny continuará invicto y con sus coronas mundiales, mientras Lucas Matthysse saldrá noqueado”, asegura.

Parece una explosión de optimismo exagerado del progenitor de García.

En mi criterio, si los dos hombres suben al ring en un estado óptimo de preparación, y sin limitantes que suelen aparecer muchas veces a última hora, las claves van a ser la potencia física y el desgastador estilo de la “Máquina” Matthysse.

Porque, repito, a mi modo de ver, al “Swift” no le van a bastar ni su mejor boxeo, ni su relativamente poderosa pegada para detener el vendaval que se la va a ir encima el 14 de septiembre en el MGM Grand de Las Vegas, Nevada.

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