Por Reynaldo Rogelio

Queensberry_Boxing_rulesAunque algunos perciben cierto declive, y no pocos vaticinan una total pérdida de interés público, el boxeo es y seguirá siendo un espectáculo deportivo insustituible. Desde que en 1889 el británico marqués de Queensberry introdujo reglas básicas, la más significativa el uso de guantes, hasta estos tiempos de absoluto dominio del Pacman filipino (el multicampeón Manny Pacquiao), el pugilismo acapara la atención de millones.

Disciplinas de combate más intensas, como las practicadas en el contexto de las MMA (Artes Marciales Mixtas), o la Lucha Libre al estilo estadounidense y mexicano, parecen florecer en detrimento del boxeo profesional en sus principales plazas: Estados Unidos y Latinoamérica.

No obstante, la realidad indica que el show de los golpes y las 12 cuerdas permanece en una categoría insustituible, aún cuando muchos aficionados, sobre todo jóvenes, prefieren acontecimientos más dinámicos y espectaculares, como los que ofrecen las Artes Marciales Mixtas.

Los últimos años del pasado Siglo XX e, incluso, estos inicios del XXI resultaron una prueba de fuego para el pugilismo, que contra viento y marea resurge como Ave Fénix. Dentro del plano amateur, en Juegos Olímpicos y otros certamenes, escandalosos fallos judiciales y una visible mediocridad competitiva pusieron en la mirilla al deporte de los puños, que pudo sobrevivir tras una significativa reducción de las categorías de peso.

En el ámbito rentado provocó desinterés la ausencia de superpesados de calidad, cuyo último vestigio es el reinado de los estadounidenses Mike Tyson y Evander Hollyfield, protagonistas de candentes y polémicos pleitos que matizaron estos primeros años de la presente centuria. No obstante, surgieron talentos en pesos inferiores capaces de paliar el vacío dejado por los mastodontes, y resaltan como ejemplo más visibles el filipino Manny Pacquiao y el mexicano Oscar De La Hoya, protagonistas de millonarias peleas sin precedentes.

Quizás ya no exista el romanticismo legado por pesos completos como los estadounidenses Jack Dempsey, Joe Louis o el mítico Cassius Clay (Mohammed Alí), quienes brillaron indistintamente desde los años 20 hasta los 70 del siglo precedente. Sin embargo, el boxeo sigue vivo y atrae la atención de millones en calidad de espectáculo único, que valida la potencia del golpeo con ambos puños, y enfrenta el futuro enriquecido por la romántica estela dejada por héroes inolvidables.

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