Saul Canelo AlvarezSi quieres aprender a boxear y ganar dinero… pregúntale al estadounidense Floyd Mayweather Jr. Si quieres instruirte de cómo pegar y no recibir ve al Xtreme Boxing GYM de Hialeah y observa una sección de entrenamiento del cubano Guillermo Rigondeaux. Pero si quieres vivir del cuento e igual, ganar dinero, imita al mexicano Saúl “Canelo” Álvarez, el mataviejos del boxeo mundial.

Dicen por ahí que el vivo vive del bobo y el bobo del aficionado al boxeo. Al menos eso quiere hacernos pensar Oscar de la Hoya, dueño de la promotora Golden Boy, quien ha logrado sortear obstáculos y llevar a su “gallo fino” hasta la faja mundial del peso superwelter en la versión del Consejo Mundial de Boxeo (CMB).

O sea, sin jugar en las “Grandes Ligas” Canelo tiene un título de Serie Mundial. Situación que demuestra la transparente e imparcial gestión del mexicano José “La Trampa” Sulaimán, mandamás del CMB.

¡Pamplinas! Gritaría un famoso personaje de la radio cubana de encontrarse por estos lares. Y coincido. Canelo no es campeón mundial ni nada parecido. Es un irrespeto hacernos creer que este joven es un superdotado y que sus 42 peleas profesionales le garantizan un lugar en la elite.

Un fugaz repaso a los nombres de sus víctimas revela la intrascendencia de estos y por ende, la endeblez del supuesto mito. Y llama, todavía más la atención, que a sus escasos 22 años tenga casi el mismo número de peleas que ha realizado Mayweather (tiene 35 años y 43 combates) y más que las efectuadas por Cotto (31 y 39), dos de los “pesos pesados” de la actualidad.

Ambos están en la órbita del Canelo. Al menos, eso dice él. Yo no le creo; no dudo de su palabra. Solo que no me trago la píldora. De La Hoya no va a exponerlo a hacer el ridículo tan temprano. Él fue boxeador y debe saber que su apoderado en estos momentos sería un “suavecito” manjar para los “bigleaguers” Mayweather y Cotto.

De cualquier manera hay que quitarse el sombrero ante el gran boxeador-mal cantante y exitoso empresario. De La Hoya sabe que los mexicanos son apasionados por el boxeo y necesitan un heredero de Juan Manuel Márquez, cuyo retiro está al doblar de la esquina.

México quiere un ídolo. Y él se lo da. Ha sabido encaminar la carrera del tapatío con mayor tino que lo hecho por Bob Arum con el otro aspirante al trono de los aztecas: Julio César Chávez Jr. Ya Chávez perdió con Sergio “Maravilla” Martínez. Y demostró que de boxeador estrella no tiene un pelo y de niño malcriado, mucho.

En cambio, el Canelo sigue invicto y su reputación creció después de derrotar convincentemente a Shane “Sugar” Mosley (56-8-0, 39 KOs), quien en un futuro no muy lejano tendrá un espacio en el Hall de la Fama del Boxeo Internacional.

Cualquiera exclamaría: ¡Wow! Le ha ganado a Sugar Mosley. ¡Entonces es un superdotado! Nada más alejado de la verdad. Peleó con este cuando estaba más cerca de la consulta del geriátrico que la costa del mar.

No digo que no tenga talento, pero de ahí a venderlo como superestrella hay un larguísimo trecho. El 5 de mayo y el 15 de septiembre, fechas escogidas por el Canelo para pelear en 2013, estoy convencido de que no verá al cubano Erislandy Lara ni al armenio Vanes Martirosyan, mucho menos a Cotto y Mayweather. Si no, ver para creer. Ya el resbaladizo Sulaimán le otorgó la venia de efectuar una defensa titular voluntaria.

Seguramente para las citadas fechas del año que entra, De la Hoya encontrará a otro Josesito López, que por unos cuantos billetes suba dos divisiones de peso y se exponga al castigo, o simplemente sacará del retiro a Muhammad Ali y lo hará bajar de peso para que enfrente a su discípulo.

De La Hoya: ¿realmente piensas que somos tontos?

Y casi lo olvidaba…Canelo es un mataviejos y le falta un largo trecho para convertirse en un verdadero campeón. Dicen los bromistas que si hay un caballero del son y un médico de la salsa porque no puede haber un geriatra del boxeo.

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