mosley piknero192013Shane “Sugar” Mosley (46-8-1, 39 KOs) fuiste un grande. Y creo que aún lo eres. Pero regresar al cuadrilátero me parece, y perdona la crudeza, una estúpidez suprema. Nada tienes que demostrar. Labraste con mucho esfuerzo una reputación y simplemente… la estás lanzando al abismo. Casi siempre la última imagen prevalece y no deberías seguir empañando la tuya.

Te contradices. Anunciaste el retiro, sin embargo, ahora regresarás al fiero coliseo. A los 41 años retaste a Paulie Malignaggi (32-4-0, 7 KOs), campeón welter de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB). Y ya el duelo es oficial. Será el 27 de abril en el Barclays Center, en Brooklyn, Nueva York.

Has preparado el terreno junto a Richard Schaefer, jefe ejecutivo de Golden Boy Promotions. Pero ganar es harina de otro costal.

Él, Schaefer, narró un culebrón a ESPN. Solo faltaron las lágrimas. “Shane me vino a ver a principios de diciembre y dijo que quería volver por una oportunidad de ganar un título mundial otra vez, que se siente listo, que siente que puede vencer a Malignaggi y quería ver si podíamos darle la oportunidad”.

Y después -imagino- engoló la voz para decir al más fiel estilo de las telenovelas radiales de antaño que “lo miré a los ojos y le dije que no podía obtener mucho dinero de eso y que mucha gente se preguntaba si debería pelear. Pero le dije que haría lo que pueda para darle la oportunidad y que le correspondería a él demostrar que tiene lo que se necesita para ser campeón del mundo otra vez”.

No satisfecho con sus palabras el ejecutivo agregó: “conversamos sobre la pelea en la cadena de televisión y Paulie y yo sentimos que Shane merecía la oportunidad de pelear por un título mundial otra vez. Ha logrado tanto y ha emocionado tanto a los fanáticos del boxeo en tantas peleas, que estoy feliz de darle esta oportunidad”.

Shane, eres sabio. Apelas al melodrama para enganchar “adeptos”. Primero Schafer y después tú. Le confiesas a ESPN que “ser capaz de entrar en una pelea y ganar un título mundial otra vez con mi padre en la esquina, es como un libro de cuentos. Entrar en una pelea como esta y tener a la familia en la esquina y ganar otro cinturón, va a ser una gran sensación”.

Y rematas con que tus piernas “estaban muertas”, solo para justificar el paupérrimo balance de 0-3-1 en las últimas cuatro contiendas. “No podía moverme como yo quería y me estaba lanzando un golpe a la vez. Eso comenzó a partir de las lesiones. Tuve una lesión en la ingle antes de la pelea con Mayweather. Después de eso tuve la lesión de Aquiles. Estaba peleando sin piernas y no podía atacar. Por eso tuve tantos problemas”.

Sin dudas Shane…tienes mala memoria. Luciste mal ante tu compatriota Floyd Mayweather Jr., peor frente al filipino Manny Pacquiao y fuiste, en mayo pasado, una pésima copia del “Sugar” de finales de los 90 y principios de siglo pasado. Ese que encandiló al mundillo boxístico al derrotar en dos oportunidades al reconocido Oscar de La Hoya, dueño de varias fajas absolutas.

Y me detengo en tu última batalla; la pelea ante Saúl Canelo Álvarez. Ahí demostraste que a tus 40 es mejor la tranquilidad hogareña que la crudeza del ring. Es díficil aceptarlo, pero es así. Antes los bravos peleadores mexicanos se te daban fácil. Era relativamente sencillo dominarles. Los venciste en 21 oportunidades. Y viniste a perder contra uno que tiene talento, pero no es mejor que varios de los que enfrentaste antes.

Lo más llamativo no fue el desenlace y si el cómo. Estuviste lento, estático, sin fuerza en la pegada y lo peor, sin convicción. Decepcionaste. La pelea fue un verdadero fiasco.

Pensé que mantendrías tu palabra. Pero no lo hiciste. Te mantienes en tus trece. Sigues empeñado en que te queda boxeo y continuarás. ¿Dónde tienes la cabeza Sugar?

Aquella cartelera Reyes del Ring constató que dejaste de ser rey para convertirte en plebeyo. Vivir de glorias pasadas molesta. Hacer el ridículo…más. Tendrás la ansiada pelea titular número 25. No será porque te hayan “mirado a los ojos” o hayas “emocionado a los fanáticos” y sí porque utilizarán tu nombre como trampolín. Porque a pesar de todo todavía eres un grande.

No dejes que te utilicen. Razona. Es mejor decir adiós. Antes de ser un mal recuerdo.

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