timothy-bradley2282013El 16 de marzo en el Home Depot Center de Carson, California, el actual monarca mundial welter de la Organización Mundial de Boxeo (OMB) Timothy Bradley Jr. expondrá su correa ante el clasificado número 2 del mundo del peso junior welter, el ruso Ruslan Provodnikov.

Bradley intentó por cerca de siete meses conseguir una revancha contra el filipino Manny Pacquiao, a quien venció de forma polémica el 9 de junio del año pasado, pero no lo logró; así como tampoco consiguió un emparejamiento con el mexicano Juan Manuel Márquez.

Sus intentos por estar dentro de una pelea grande, que le garantice una bolsa adecuada a su nuevo status de estrella emergente, han sido casi nulos. En octubre rechazó una oferta de 2.3 millones de dólares para enfrentarse dos meses después en revancha al campeón mundial junior welter de la Federación Internacional de Boxeo (FIB), Lamont Peterson, y en enero se negó a pactar un peso intermedio entre 140 y 147 para una reyerta con el cubano Yuriorkis Gamboa.

Es evidente que Bradley piensa que por haber derrotado al “Pacman” se merece las perlas de la virgen. Y se vale de que las transmisiones de Home Box Office (HBO) están en crisis por la desbandada de las estrellas de la empresa Golden Boy Promotions hacia Showtime, para mantener su posición.

Bradley no es una atracción de taquilla, su pelea contra Manny Pacquiao fue para este último la que peor impacto tuvo en la audiencia desde Joshua Clottey. Y no se diga de las compras del Pague-Por-Ver (PPV), las cuales fueron truqueadas por Top Rank para que no cayeran los bonos del púgil filipino.

Creo que él lo sabe y por ende se niega a hacerle frente a un reto que ponga en riesgo su record invicto y su “nuevo status”, y en cambio opta por guardarse hasta que venga una oferta que iguale o al menos se acerque a los 5 millones de dólares que se embolsó en su lucha contra Pacquiao.

Desconozco los términos de su pelea contra Provodnikov, pero lo que demuestra al haberla aceptado es que sus altas expectativas económicas no fueron colmadas y más bien decidió tomarla para no seguir esperando sentado.

Su situación me recuerda a la de Shane Mosley en el 2000, cuando tras haber derrotado a Oscar De la Hoya, moría por conseguir una revancha que le garantizara la mejor bolsa de su carrera. Pero al no ocurrir esto, tuvo que hacer frente a oposición de nivel intermedio para darle tiempo a que Oscar se decidiera.

Mosley carecía de ese ángel que necesita todo peleador para llegar al siguiente nivel del boxeo y el título de “Rey Libra por Libra” que se agenció al derrotar a De la Hoya, de nada le sirvió para llegar a esas latitudes. Para ser una súper estrella se requiere de algo más que ser un extraordinario peleador, y el caso de Bradley es muy similar.

Shane Mosley se pasó triturando a rivales de poca monta hasta que encontró un león rasurado en Vernon Forrest. Cuidado y por andar de buscón Timothy Bradley encuentre al suyo.

En ese mismo orden de ideas no creo que el león rasurado de Bradley sea Ruslan Provodnikov, más bien creo que el peleador ruso es similar a un Antonio Díaz. Un muy buen contendiente junior welter al que subieron de peso para enfrentar al campeón en una acción netamente ventajosa.

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