SantanaDonKing pikAbril32013Miami.-Corría el año 1974 cuando el entonces desconocido promotor Donald King logró su primer gran triunfo en el mundo del pugilismo: organizar una pelea millonaria por el campeonato mundial entre Muhammad Alí y George Foreman en la ciudad africana de Kinshasa.

King, entonces con 41 años, ganó la puja a sus rivales, al conseguir una cantidad récord de 10 millones de dólares por el relevante combate entre los dos excepcionales pesos completos, en un acuerdo con el gobierno de Zaire.

La victoria de Alí en el épico combate a 15 asaltos, hizo ascender a Don King como la espuma. Sus vínculos con Alí, el éxito de la pelea en Zaire y su famosa cabellera erizada, lo convirtieron en pocos años en un megapromotor que rigió a su antojo la disciplina y los destinos de las grandes figuras de la época.

Pero junto a sus indiscutibles dotes de organizador, Don King mostró una ostentosa y controversial personalidad, que lo condujo a innumerables incidentes con los peleadores, quienes lo denunciaron por manejos turbios con las bolsas de los enfrentamientos.

En la lista de demandas estuvieron prestigiosas figuras como Mike Tyson, Roy Jones Jr., Wilfredo Gómez, Sugar Ray Leonard, George Foreman, Julio César Chávez y Wilfredo Benítez, entre muchos.

“La Leyenda” Chávez declaró que King le robó, hurtó y se apropió de grandes sumas de dinero de las bolsas de sus combates, además de inducirlo hacia los excesos, lo que derivó en una fuerte adición a las drogas.

Tyson por su parte interpuso una famosa demanda por desvió de fondos de sus multimillonarias peleas contra Evander Holyfield y Michael Spinks, además de calificarlo como la “peor persona que he conocido en toda mi vida”.

También King ha sido muy criticado porque obligaba a pelear con mucha frecuencia a sus grandes estrellas, lo que desembocó en que varios famosos padezcan (o padecieran) de innumerables daños cerebrales como Muhammad Alí, Meldrick Taylor y Wilfredo Benítez.

Pero el tiempo, ese inexorable juez, ha devuelto a King a sus orígenes cuando daba sus primeros pasos y ansiaba llegar a la cúspide del boxeo. Tavoris “El Trueno” Cloud, el último campeón bajo la tutela de King, cayó a manos del veteranísimo Bernard “El Verdugo” Hopkins, en la disputa de la faja de la Federación Internacional (FIB), el 9 de marzo, en el Barclays Center, de Brooklyn, Nueva York.

Ahora el “Rey” King no es el soberano de esa jungla denominada boxeo, ni su impresionante pelambre canosa causa el temor y el respeto de antaño. Y en los estertores por no desaparecer completamente quiere mostrarse benévolo hacia el cubano Angelo “La Cobra” Santana, quien enfrentará por el título interino superpluma AMB al venezolano Carlos Cárdenas, el 12 de abril en el Treasure Island Resort y Casino de Las Vegas.

“Mi boxeador, Angelo Santana, arriesgó su vida junto con otros 27, enfrentando los peligros del océano y las inclemencias del tiempo para llegar a tierra de libertad y a la casa de los bravos”, dijo King, quien nombró la cartelera como “La Lucha por la Libertad”.

Después de perder al último monarca reinante, existen pocas dudas de que el mayor interés de King es retornar a su casi absoluto monopolio en el boxeo. Santana con sus indiscutibles virtudes es solo una tablita de salvación o quizás la nueva “gallina de los huevos de oro” que tanto el veterano promotor necesita.

Después de cuatro décadas haciendo innumerables atrocidades no quedan muchas personas a las que Don King puede engañar. Sus palabras de libertad son pocos creibles.

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