Nonito DonaireSé que voy a abrir una caja de Pandora. Me voy a atrever a hacerlo, y no para subestimar a un gran boxeador como el filipino Nonito “Flash” Donaire (31-2-0, 20 KO's), sino todo por el contrario, con el ánimo de ubicarle en correspondencia con su calidad en el contexto del boxeo profesional actual.

Tras su inobjetable derrota por veredicto unánime ante el cubano Guillermo “El Chacal” Rigondeaux (12-0-0, 8 KO's) en Nueva York, el 13 de abril de 2013, ¿no se plantearán los estrategas que guían los destinos del tagalo un salto a las 126 libras?

La sombra de “El Chacal” caribeño parece ser demasiado densa para Donaire en las 122 libras, donde el cubano se ha apoderado de las fajas mundiales reconocidas por la Asociación (AMB) y la Organización Mundial de Boxeo (OMB).

Y en honor a la verdad, tras el primer éxamen, en el cual resultó reprobado, no le veo a el “Flash” ninguna posibilidad de recuperar esas coronas en una eventual revancha con Rigondeaux.

Donaire no podía darse el lujo de permitirle a Rigondeaux arrebatarle sus títulos, de la manera que lo hizo el también bicampeón olímpico (Sydney 2000 y Atenas 2004): con una clase magistral de boxeo en la cual quedó demostrado que el pugilismo es arte y no importan la fama, el amplio favoritismo, ni la mayor corpulencia física y alcance de los brazos… Con todos esos avales, Donaire NO pudo pasar sobre “El Chacal”.

Y si no lo hizo la primera vez, favorecido en todos los aspectos, sobre todo en el psicológico, por su marcada condición de favorito para vencer, no creo que tenga oportunidad alguna de vencer al nuevo rey de las 122 libras en una revancha.

Toda esta lógica, sumada a la indiscutible calidad de Nonito y su anatomía que le permite emigrar a un peso superior, me hace pensar que el filipino podría probar fortuna en las 126 libras. Y así dejaría satisfechos a muchos con otro enfrentamiento muy esperado, contra el mexicano Abner Mares, quien también ha decidido emigrar a esa categoría.

No sería, a mi modo de ver, una cobardía. Se trataría de una ajuste oportuno en la carrera de un gran boxeador que, a mi modo de ver, tendría infinitas mejores posibilidades de reinar en las 126 libras, que si opta por permanecer en las 122 con el propósito de afrontar una revancha exitosa contra Rigondeaux.

Soy un atrevido al asumir estos criterios, muy personales.

Pero los considero ajustados a un razonamiento muy lógico.

Creo que Nonito Donaire podría afrontar con la frente en alto un salto al peso inmediato superior, porque condiciones le sobran para ser el rey de las 126 libras, y no un talentoso pugilista a la sombra del maestro Rigondeaux en las 122 libras.

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