arum y de la hoyaPara nadie es un secreto que el conflicto entre la empresa Golden Boy Promotions y la cadena de televisión Time Warner/Home Box Office (HBO) vino a repercutir de forma favorable a la mayor competidora de la primera, la promotora Top Rank, porque ahora las probabilidades de conseguir fechas de televisión son más grandes.

El año pasado había sido uno bastante desalentador para Top Rank, ya que el empecinamiento de su presidente Bob Arum de no arriesgar a sus estrellas ante otro del mismo nivel firmado bajo diferente promoción, aunado a la política voraz de Golden Boy Promotions, les había relegado y en las pocas fechas que consiguieron con HBO y Showtime tenían que echar mano de sus mejores hombres para enfrentarlos entre ellos.

Las señales de televisión HBO y Showtime son las que cuentan con el mayor presupuesto destinado al boxeo y pueden costear el valor de las peleas principales de una cartelera. Lo que da margen a cualquier promotor a que asegure los pagos de las estelares y que por medio de otros patrocinios y de la taquilla costeen el resto del programa y los gastos de producción y promoción.

A mayor presupuesto mejores peleas puedes emparejar y como consecuencia mayores ganancias obtendrás. Pero la nueva política que aisló a Top Rank del resto de las empresas aún los mantiene enfrentando entre sí a los pocos peleadores de buen cartel que le quedan.

Es así que vemos errores en el trabajo de matchmaking de gente con experiencia como Bruce Trampler y Brad Goodman, a quienes no les quedan muchas opciones para elegir boxeadores que se midan a sus “peleadores A” y debido a ello las probabilidades de éxito se ven reducidas cuantiosamente.

La caída de Top Rank vino con las derrotas de Manny Pacquiao y Julio Cesar Chávez Jr., de las cuales aún no se recupera. Y dadas las circunstancias del presente año, se vieron obligados a poner a enfrentarse de nuevo a Brandon Ríos y a Mike Alvarado, y a finalmente hacer coincidir en un ring a Nonito Donaire y Guillermo Rigondeaux.

Los “peleadores A” más cotizados perdieron, y Timothy Bradley -un púgil que le “piratearon” a Gary Shaw Productions-, a pesar de que viene arrasando desde que se convirtió por primera vez en campeón mundial, estuvo cerca de convertirse en uno más del montón cuando casi pierde contra Ruslan Provodnikov.

La escasez de peleas de nivel permitió a Bob Arum que HBO transmitiera una cartelera de trascendencia internacional desde Macao, China. Una que no coincide con las peleas que suele aprobar la cadena de televisión. Pero creo que ese fue un caso excepcional.

Llevar boxeo de clase mundial a China representó un negocio redondo a pesar de que otro de sus peces gordos fue desmoronado, el filipino Brian Viloria, quien había sido relegado de los grandes programas por la simple razón de que los pesos chicos no entran en la política del boxeo por televisión.

Una derrota no implica que el mundo se acabe para un peleador, pero sí representa una caída en su valor en el mercado. Lo que nos lleva a entender que el presupuesto que la televisión aprobará para los cárteles que éstos encabecen se verá reducido.

Bruce Trampler y compañía están obligados a trabajar en la reconstrucción de la reputación de sus estrellas. El detalle es que estos peleadores están acostumbrados a percibir una cierta cantidad de dinero y el nuevo presupuesto quizá no les alcance para satisfacer sus aspiraciones monetarias.

¿Cómo se supone entonces que Top Rank podrá conseguir algún rival para Manny Pacquiao, Juan Manuel Márquez o Nonito Donaire lo suficientemente atractivo como para que HBO se convenza de que tiene que echar mano de la chequera?

Con Golden Boy fuera del panorama es difícil que la empresa que dirige Bob Arum pueda conseguir a un oponente de esas características.

¿Podrá Top Rank vencer la cuenta de protección que el negocio del boxeo le está aplicando en estos momentos? ¿O será que tendrá que trasladar su base de operaciones a Macao, donde el dinero se mueve por montones?

Crédito Fotos: AP / Getty Images

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