klitschko2 pikabril232013El mito que en los últimos años ha mantenido en “crisis” la división de los pesados es el de la ventaja física de la que se valen los hermanos Klitschko para dominar a la competencia de forma absoluta.

Los Klitschko vienen siendo campeones desde hace más de 13 años. Al principio perdieron algunas peleas, pero en la actualidad tienen el monopolio de los cuatro cinturones que rigen al boxeo de paga.

Wladimir (59-3, 50 Nocauts) sufrió un par de derrotas entre 2003 y 2004, pero en años recientes, bajo la tutela del fallecido salón de la fama Emanuel Steward, se convirtió en el más sólido de los dos hermanos, con desempeños soberbios en los que desmantela a todo aquel que sale a su paso para intentar arrebatarle los tres trozos de la corona que tiene en su poder.

“Wlad” se encargó de unificar las correas de la Federación Internacional de Boxeo (FIB), Organización Mundial de Boxeo (OMB) y Asociación Mundial de Boxeo (AMB) y en la actualidad solo en la mesa le podrían quitar esos campeonatos.

Su hermano mayor Vitali (45-2, 41 Nocauts) ha sido tres veces campeón y solo cedió la corona en una ocasión, debido a una lesión en el hombro que surgió en el 2000 durante su pelea contra Chris Byrd.

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En 2004, cuando Lennox Lewis eligió el retiro en lugar de concederle el desquite, después de haberle derrotado de forma polémica, Vitali recuperó su condición de campeón al adjudicarse la vacante faja mundial versión Consejo Mundial de Boxeo (CMB), misma que recuperó en 2008, tras cuatro años de retiro forzado.

Vitali es el último campeón pesado de aquel linaje que proviene de “La pelea del siglo” en la que Joe Fraizer se impuso sobre Muhammad Alí. Aunque un gran número de seguidores de este deporte piensa que ese linaje desapareció con el retiro de Lennox Lewis.

A partir del retiro de Lewis, prosiguió la época de “crisis” que se ha inventado para demeritar a todo aquel peleador que reta a un Klitschko por la corona mundial. Pero la realidad es que este par de hermanos son unos fuera de serie que hacen ver a sus opositores como cualquier cosa.

El pasado sábado 20 de abril en el Madison Square Garden de Nueva York, el inglés Tyson Fury noqueó de forma polémica en siete rounds al norteamericano Steve Cunningham.

En esa pelea Fury llevaba una ventaja en peso de 40 kg y en altura de 16 cm, pero en contraposición con las habilidades del norteamericano, la misma se reducía a nada.

El mito de la ventaja física hubiera quedado expuesto, como en otras ocasiones ha ocurrido, de no ser por la acción antideportiva del inglés en el séptimo asalto, cuando utilizando el antebrazo sobre el rostro Cunningham, quien se encontraba de espaldas hacia las sogas, le impidió ver el gancho de derecha que le conectó y que a la postre fuera el golpe del nocaut.

Cunningham estaba ganando esa pelea e incluso envió a la lona a Fury en el segundo round y le lastimó en un par de ocasiones más. Este último en su frustración cometió una serie de faltas a los reglamentos del boxeo, golpeando en la nuca, con la cabeza y empujando con ambos brazos a su oponente, que le valieron el descuento de un punto en el quinto round.

Ser más grande y más pesado que tu rival no te hace vencedor de una batalla. Los hermanos Klitschko poseen habilidades que los harían competir con cualquier campeón desde la época de Alí hasta la de Lewis, y eso es lo que los hace ser tan dominantes.

El mito de la superioridad física también se hizo evidente con la caída de Nikolai Valuev, que a pesar de tener toda una maquinaria detrás de él finalmente fue derrumbado cuando en noviembre de 2009 David Haye le arrebató la corona mundial de la AMB.

Lo lamentable de esta situación es que por culpa de la hegemonía impuesta por estas dos torres, que miden más de 2 metros, boxeadores de gran nivel como Samuel Peter, David Haye, Thomas Adamek, Sultan Ibragimov, Odlanier Solís y Eddy Chambers, han sido infravalorados por críticos y aficionados.

Crédito Fotos: AP | Getty Images

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