RigondeauxDonaireEn casi 40 años vinculado al periodismo deportivo, no recuerdo que una victoria tan convincente como la del cubano Guillermo Rigondeaux ante el filipino Nonito Donaire haya generado tal exacerbación y nivel de polémica.

Siempre el revuelo se desencadena por los injustos y controversiales fallos de los oficiales como el que favoreció a Timothy Bradley ante Manny Pacquiao, que obligó a una revisión del pleito, o el de Brandon Ríos ante Richard Abril, que motivó la suspensión de los encargados del veredicto.

O también por el mal desempeño del tercer hombre del ring, como ocurrió en el enfrentamiento del inglés Amir Khan y el estadounidense Lamont Peterson, el 10 de diciembre de 2011, que propició el triunfo del norteño y las coronas ligerowelter de la Asociación Mundial (AMB) y de la Federación Internacional (FIB) por fallo dividido.

El principal culpable del revés de Khan fue el árbitro Josep Cooper, quien lo sancionó con un punto en par de ocasiones (7mo y 12mo rounds) por empujar, en tanto Peterson hizo innumerables acciones ilegales en todo el pleito y en ningún momento le hizo el menor señalamiento.

Las dos boletas favorables a Peterson (113-112) demuestran que Cooper quedó en deuda con los amantes del boxeo por inclinar la balanza hacia quien menos lo merecía.

En el caso del “Chacal” Rigondeaux, lo más sorprendente es que sus detractores reconocen que ganó en forma inobjetable al “Flash” Donaire, quien salió con la etiqueta de favorito pero no pudo cumplir con su plan táctico y perdió, sencillamente perdió.

Los argumentos contra Rigondeaux giran alrededor de su estilo de pelea, de riposta, de constantes desplazamientos y evitando recibir impactos. Es el espíritu del pugilato: golpear y evitar ser golpeado.

Pero los simpatizantes del boxeo-trompada alegan que no gusta, ni vende, ese tipo de exhibición sobre el cuadrilátero.

El objetivo supremo del deporte en general y del boxeo en particular es la victoria en buena lid, utilizando “armas” limpias como el entrenamiento exhaustivo, las virtudes personales, la inteligencia y un correcto desarrollo del plan técnico-táctico.

En el caso del Rigo-Donaire, el cubano no solo demostró estos preceptos, sino que golpeó en cantidad abrumadora al tagalo. Y prueba de ello es que en el primer asalto lo hizo retroceder con una izquierda al rostro, la que repitió en otras ocasiones hasta provocarle un gran hematoma en el ojo y pómulos derechos que le impidió la visión en los minutos finales del choque.

Quizás los promotores y managers eludan un pleito ante Rigondeaux con el pretexto de que “no vende”. Pero los verdaderos guerreros del ring en las divisiones de gallo (118), supergallo (122) y pluma (126) no dejarán que sus carreras transcurran sin enfrentar al mejor del momento: Rigondeaux, monarca unificado de la Asociación Mundial y la Organización Mundial.

El zurdo Rigondeaux con solo 12 peleas posee doble corona mundial y derrotó a Donaire, considerado entre los mejores libra por libra del mundo y con una estela victoriosa de 12 años y 30 combates. Evitar a Rigondeaux por su estilo sería un bochorno que estoy seguro no aparecerá en el resumen de la carrera de los valientes peleadores de esas divisiones.

Por suerte el arte de la esquiva, tiene también muchos admiradores, como Francisco Varcárcel, quien preside la OMB desde 1996 y entregó al caribeño de manera oficial la faja de esa organización, en acto efectuado en Miami.

“Soy de los puros, me gusta el boxeo donde das y no te dan, donde hay estrategia, donde chocan los estilos, donde el más inteligente se lleva por delante al más rudo”, dijo Varcárcel, durante la entrega del gallardete. “Ese boxeo donde el ataque es incesante se disfruta igualmente, pero no es para mí, sino para un sector más cercano a las Artes Marciales Mixtas”.

Y retomo las palabras de Varcárcel…

“Es de lo mejor que he visto en el año”, afirmó el directivo puertorriqueño. “Rigo es un maestro del ring, inteligente. Dominó a Nonito, lo llevó a su escuela, lo frustró y Nonito tuvo suerte de que no lo noquearan”.

¿Es Rigondeaux el villano que no da espectáculo o el héroe que demuestra con golpes y esquiva precisa, que para ganar no es necesario convertir el ring en una carnicería?

Respeto el criterio ajeno, pero no puedo negar que disfruté muchísimo con la magistral disertación de Rigondeaux el 13 de abril en Radio City Music Hall de Nueva York. !Ese es el verdadero arte de Fistiana!.

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