Mayweather pikset162013La vendieron como una épica batalla y no fue más que una insípida escaramuza. La pelea entre Floyd Mayweather Jr. (45-0-0, 26 KOs) y Saúl 'Canelo' Álvarez (42-1-1, 30 KOs) demostró, por enésima vez, el poder de persuasión de los medios de comunicación y que el estadounidense está un escalón por encima del resto de los mortales que se dedican a esta profesión.

No descubro el agua tibia… lo tengo claro, pero todavía no concibo como millones de personas creyeron que el mexicano tenía oportunidades reales ante Money Man. Sin embargo, los números de récord son elocuentes y demuestran que la maquinaria mediática que acompañó a ambas partes hizo un trabajo exquisito.

Resulta increíble como se minimizó hasta el cansancio el hecho de que Mayweather ha peleado contra los mejores del mundo (ya son 20 campeones o ex campeones mundiales). Pero había que abonar el terreno para engrandecer la figura de Canelo, que solo había contendido con dos púgiles de élite: Austin Trout y el geriátrico Shane 'Sugar' Mosley.

Los involucrados tenían claro que para alcanzar grandes ganancias había que hacer creíble que Canelo podía ser competitivo. Así fue. Todos cumplieron su papel; incluso Mayweather se hizo el “preocupado” por el “empuje y el hambre” (es para reír y llorar este argumento) del joven azteca. Está claro que no convenía gritar a los cuatro vientos que sería un paseo.

Pero una cosa es el negocio y otra la realidad sobre el ring. Por esa razón el primero en desmarcarse fue Oscar de La Hoya, uno de los gestores de la engañosa historia. El ex boxeador y mandamás de Golden Boy Promotions sorprendió a todos internándose (para combatir sus adicciones al alcohol y las drogas) una semana antes de la pelea más grande que ha organizado su empresa. Decisión muy sospechosa.

Creo que De la Hoya preparó la mesa a sabiendas de que la cena sería un fiasco. Entonces optó por apartarse para no recibir las criticas ni enfrentar a los medios. De cualquier manera, ya había conseguido su propósito de ganar muchísimo dinero.

En cuanto a la pelea, no hay mucho que reseñar. Quienes no se dejaron engatusar por los documentales y reportajes épicos o los gritos de 'si se puede', sabían lo que iba a suceder. Mayweather apaleó a un inexperto Canelo que nunca encontró la fórmula para ser un rival digno.

Ahora la interrogante es ver quién sigue en el camino del estadounidense. En 2014 tiene previstos dos combates y no hay muchos nombres para escoger. Una variante es pelear contra boxeadores talentosos, pero inflados por los medios. Le generará ganancias, pero no será un reto deportivo como sucedió con Canelo. La otra es confrontar al filipino Manny Pacquiao, el único con reales posibilidades de vencerlo.

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