MayweatherOrlando, Florida. – Es un hecho que el puertorriqueño Miguel Cotto (37-4-0, 30 KO's) quiso “ponerle el cascabel” a un imaginario gato llamado Floyd Mayweather Jr.

Hizo el intento, pero fracasó el 5 de mayo de 2012, aunque a decir verdad lució mejor que muchos que le antecedieron.

Y también mostró mejor imagen que otro par que le siguieron en ese, por ahora imposible empeño, a pesar de intensas campañas publicitarias, montones de dinero en movimiento, y enardecidas hinchadas de apoyo. Creo no hace falta nombrarlos.

Aquel 5 de mayo, en el MGM Grand de Las Vegas, Nevada, Cotto perdió por indiscutible veredicto unánime, en 12 asaltos, ante Mayweather Jr., quien es considerado el boxeador número uno del planeta, libra por libra.

Pero en vísperas de su pelea del sábado 5 de octubre contra el dominicano Delvin Rodríguez (28-6-3, 16 KO's), en el Amway Center, de esta ciudad, pocos recuerdan sus intenciones de antaño, y decenas de periodistas se centran en buscar respuestas a ciertas preguntas en la conferencia de prensa del jueves 3 de octubre, o “cazar” algún “chisme” de última hora en el infaltable pesaje programado el día antes de la bronca, el 4 de octubre.

De las últimas tres presentaciones del boricua “Junito” Cotto, dos dejan una imagen favorable. Sólo desentona su fracaso por votación total de los oficiales ante el estadounidense Austin Trout, el 1 de diciembre de 2012, en el Madison Square Garden, de Nueva York.

Tan nefasta fue su faena, en una disputa con la faja de peso Ligero-Mediano reconocida por la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) de por medio, que después el boricua se tomó un bien largo descanso, que apenas romperá cuando se líe a trompadas con el dominicano Rodríguez el 5 de octubre.

Pero antes no le resultó un manjar a Mayweather, a quien se dio el lujo de romperle la nariz (claro, se sabe que sin mayores consecuencias para el afronorteamericano), tras seguir un plan de pelea muy inteligente, trazado por su entrenador de entonces, el cubano Pedro Luis Díaz.

Sólo que con Mayweather no hay casualidades, ni estrategias inteligentes…|

Precisamente bajo la égida de Díaz consiguió el que, tal vez sea, el más dulce triunfo de su carrera, por abandono en la novena ronda, ante el mexicano Antonio Margarito, el 3 de diciembre de 2011 en el mítico Garden neoyorquino.

Con Margarito había una cuenta pendiente. Aquella memorable paliza que le propinó el mexicano viniendo de menos a más, aunque después quedó al descubierto la trampa del llamado “Tren de Tijuana”, quien demolió al puertorriqueño con vendas de yeso enrolladas en sus puños.

Ya no está Díaz en la esquina de Cotto.

Ahora el reconocido preparador estadounidense Freddie Roach pretende colocar a “Junito” en la senda del triunfo y devolverlo al estrellato que hace relativamente poco tiempo le ubicó en el Top Ten del pugilismo de paga, sin distinción de pesos.

Convencido de sus problemas para mantener el peso Welter, Cotto ha decidido establecerse en las 154 libras, y este sábado 5 de octubre pretende dar su primer paso hacia la recuperación de la gloria en un duelo entre veteranos de 33 años que no se resignan a abandonar los primeros planos del boxeo mundial.

Y el recuerdo de aquel fallido, pero siempre válido intento, por ponerle el “cascabel al gato Mayweather Jr.”, no debe quedar en el olvido, a las puertas de esta pelea por la resurrección.

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