Pesados pik1okt212013 31834Desde la implantación de las reglas del marqués de Queensberry en el siglo XIX, la división más importante en el boxeo ha sido la del peso completo. Una división que en los últimos años pasó a un segundo plano en el continente americano, gracias al dominio de pugilistas surgidos en países que pertenecieron a la desaparecida Unión Soviética.

El último pugilista nacido en América en poseer el título mundial pesado fue el estadounidense Shannon Briggs, quien resignó su corona el 2 de junio de 2007 ante el ruso Sultan Ibragimov.

Desde esa fatídica fecha hemos visto cómo una y otra vez pugilistas del continente americano fracasan en su intento de regresar el título a la plaza más importante del pugilismo, Estados Unidos.

Varios boxeadores europeos controlaron los cuatro títulos reconocidos como mundiales durante varios años, pero el 2 de junio de 2011, exactamente cuatro años después de que Ibragimov acabara con el último campeón mundial nacido en América, el ucraniano Waldimir Klitschko capturó la restante corona que impedía que monopolizara junto a su hermano Vitali todos los cinturones.

Wladimir es dueño de las correas de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB), la Organización Mundial de Boxeo (OMB) y la Federación Internacional de Boxeo (FIB), mientras que Vitali es soberano por el Consejo Mundial de Boxeo (CMB).

Tener a una fuerza tan dominante como la de los hermanos Klitschko acaparando los cuatro campeonatos mundiales, ha creado una barrera impenetrable para el resto de los contendientes de la categoría.

Motivados por esta situación, sus detractores tratan de denostar su hegemonía incidiendo en la percepción del resto del universo del boxeo, con el argumento de que los pesados se encuentran sumidos en una grave crisis.

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Entre estos argumentos hay uno que tiene bases más creíbles: el de “la fuga de talentos”, que sugiere que los jóvenes con dimensiones y talla para contender en el peso completo, consideran que deportes de conjunto como el basquetbol y el futbol americano son más factibles económicamente.

Y a decir verdad tiene mucho sentido esta postura, pues cada año vemos cómo jóvenes surgidos de la nada llegan a ser fichados por equipos de la Liga Nacional de Futbol (NFL, por sus siglas en inglés) y la Asociación Nacional de Basquetbol (NBA, por sus siglas en inglés) con jugosos contratos que les convierten de la noche a la mañana en millonarios.

Llegar a esas latitudes se requiere de un gran esfuerzo, ya que muchachos de extracto humilde logran ingresar a universidades por medio de programas de becas y se foguean en ligas colegiales hasta que alcanzan el suficiente nivel para estar a la par de los profesionales.

En cambio en el boxeo, estos mismos jóvenes pasan de las filas amateur a las profesionales para combatir a cuatro rounds por sueldos raquíticos y tienen que esperar de dos a cuatro años para poder ascender a diez rounds y ganar salarios un poco más dignos.

En verdad no hay comparación.

Ahora bien, eso no ha impedido que mánagers y promotores emprendedores desistan de la idea de regresar los títulos a América y ellos siguen fabricando a lo que podría convertirse en el futuro de la categoría de peso completo.

Después de todo los Klitschko no estarán ahí para siempre y en algún momento la edad les pasará factura y se volverán vulnerables.

Es así que vemos cómo figuras como la del mexicoamericano Chris Arreola, los afroamericanos Seth Mitchell y Deontay Wilder, el cubano Odlanier Solis y el haitiano Bermane Stiverne siguen en ese proceso de espera para poder tomar el lugar que deje algunos de los ucranianos.

Arreola ya tuvo la experiencia de combatir por el título del mundo y no le fue nada bien. Su pelea frente a Vitali Klitschko fue detenida luego de diez rounds en los que estuvo recibiendo un castigo excesivo.

Solís también sucumbió ante el “Dr. Puño de Hierro”, pero su derrota obedeció a una lesión en la rodilla en el mismo primer round que lo dejó fuera de circulación por espacio de catorce meses.

Si Mitchell o Stiverne enfrentaran en los próximos días a alguno de los hermanos Klitschko, probablemente correrían con la misma suerte que Arreola y Solís. Pero como no hay fecha que no se llegue, ni plazo que no se cumpla, tarde o temprano su momento llegará.

Ese es el motivo por el que empresarios como el mánager Al Haymon y el promotor Richard Schaefer (Golden Boy Promotions) siguen manufacturando talento para la categoría de peso completo, preparándose para el momento en el que los ucranianos dejen sus tronos.

El pasado sábado fue presentado en la Ciudad de México un peso completo de origen mexicano que al igual que Seth Mitchell tiene antecedentes en el futbol americano. Su nombre es Gerald “El Gallo Negro” Washington y marcha invicto en diez combates.

Gerald Washington y Deontay Wilder son las principales apuestas de la alianza Haymon-Schaefer, el primero puede ser un trancazo en el mercado latino por ser descendiente de mexicanos, mientas que el segundo fue medallista de bronce en los juegos olímpicos de Beijing en 2008 y le han fabricado un record que asusta, 29 victorias, todas ellas por nocaut y ninguna derrota.

Créame lo que le estoy diciendo amigo lector, este par de empresarios no dan paso sin huarache. La segunda venida de los súper héroes americanos está muy cerca. Una segunda venida que le devolverá a la categoría de los pesados el lugar que históricamente le corresponde.

Crédito Fotos: Ronny Hartmann, AFP/Getty Images | Alma Montiel, Cancún Boxing | Scott Heavey, Getty Images

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