BronerMaidana 3c550Saltar desde las 130 hasta las 147 libras en poco más de dos años puede parecer una actitud audaz en el boxeo. Lo hizo el estadounidense Adrien Broner entre noviembre de 2011 y diciembre de 2013. A mí, en lo personal, me parece un error memorable, y el argentino Marcos René Maidana se encargó de demostrarlo.

Errar es de humanos. Si en la vida humana no existiera el error, habría que inventarlo. De los errores se aprende, y gracias a ellos existen muchos beneficios vigentes en la vida moderna. También por error, han surgido armas terribles, pero al mismo tiempo siempre apareció una opción para el equilibrio.

El deporte existe gracias al error. Si prevaleciera la perfección, no habría ajedrez, ni fútbol, ni béisbol… ni nada que tenga que ver con la competición. Porque la competencia se basa en la habilidad de uno de los participantes para aprovechar los errores del oponente. Y, claro está, el boxeo no es la excepción.

Pero hay errores…y ERRORES.

Adrien Broner (27-1-0, 22 KO´s), un talentoso pugilista de 24 años, fue víctima de su propia prepotencia, tal vez irresponsablemente respaldada por su equipo de trabajo, cuando decidió ignorar las leyes naturales de su biología, de su desarrollo anatómico, en busca de lucrativas bolsas en una actividad física tan exigente como el boxeo.

Apenas el 26 de noviembre de 2011, en su natal Cincinnati, Broner liquidó por nocaut en el tercer asalto al argentino Vicente Martín Rodríguez y se apoderó de su primera faja mundial, la vacante de peso Súper Pluma, avalada por la Organización Mundial de Boxeo (OMB).

Tan sólo dos años y 28 días más tarde, otro púgil de Argentina, “El Chino” Maidana, le bajó los humos al parlanchín afronorteamericano autonombrado “El Problema”.

El 14 de diciembre de 2013, Maidana venció por veredicto unánime a Broner, en el Alamodome de San Antonio, Texas, en una bronca en la que estaba en juego la corona de peso Welter de la Asociación Mundial (AMB).

La habitual velocidad de Adrien brilló por su ausencia. Incluso, su potente golpeo en divisiones inferiores no existió frente a Maidana, como tampoco hizo acto de presencia en su triunfo por decisión dividida sobre su compatriota Paul Malignani, cuando el muchacho de Cincinnati se adueñó del fajín Welter de la AMB, en Brooklyn, NuevaYork.

Ese cerrado triunfo sobre Malignani, el 22 de junio de 2013 (dos jueces votaron 115-113, uno a favor y otro en contra, y un tercero definió al ganador con puntuación de 117-111) encandiló a Broner y a su campamento, quienes se fueron tras una jugosa oferta para enfrentar a Maidana.

Pero tanto en la derrota inobjetable ante Maidana, como en el previo reñido triunfo a costa de Malignani, “El Problema” le hizo gran justicia a su apodo: en ambas peleas sólo afrontó muchos problemas, y demostró que, al menos de momento, las 147 libras no le sientan.

La carrera de Adrien Broner ha sido meteórica.

Se apoderó del cinturón Súper Pluma de la OMB ante el ya citado Vicente Martín Rodríguez, y lo defendió con éxito un par de veces, en febrero y julio de 2012, contra sus compatriotas de raíces latinas Eloy Pérez y Vicente Escobedo, respectivamente.

El 17 de noviembre de 2012 fue en pos del título mundiial Ligero del Consejo Mundial (CMB) y se lo arrebató al mexicano Antonio De Marco con un contundente nocaut técnico en la octava ronda, en Atlantic City, Nueva Jersey, el mismo escenario donde hizo su primera y única defensa de ese reinado, el 2 febrero de 2013, con otro éxito antes del límite, justo en el quinto round, contra el valiente “Pulgarcito” (5'3'') galés Gavin Rees.

La fase final de esta historia de atrevidos saltos de categorías de peso, ya está contada.

Floyd Mayweather Jr., el número uno libra por libra, aconsejó a su amigo y coterráneo Broner descender a las 140 lbras. Y el “Money” podrá ser altanero, a veces fanafarrón, pero en asuntos boxísticos y negocios es, sin dudas, toda una autoridad.

Tal vez Broner escuche el consejo de quien es su fuente de inspiración en el deporte de los puños y las 12 cuerdas, según sus propias palabras.

De momento, ya el argentino Maidana se encargó de bajarle los humos al parlanchín de Cincinnati, y de demostrarle que el boxeo no es un juego, en el cual los errores tácticos y estratégicos se pagan muy caro. 

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