Perez takam Esta podría ser la segunda entrega de la serie que comenzó con el material “No hay fecha que no se llegue, ni plazo que no se cumpla”, que se publicó el 21 de octubre de 2013 aquí mismo en Zona de Boxeo.

En dicho material ahondábamos en los preparativos que están haciendo algunos empresarios estadounidenses para que “La Era Post-Klitschko” no los tome por sorpresa. Una Era en la que se pretende acabar con el monopolio de la categoría más importante del boxeo profesional de boxeadores procedentes de países que formaron parte de la Unión Soviética y restablecer el orden mundial con la supremacía de Norteamérica (otro monopolio para variar).

Una era que está pronta a cumplir ocho años y que significó la aniquilación de la última generación de campeones nacidos en Estados Unidos, llámese Chris Byrd, Lamont Brewster, Shannon Briggs, John Ruiz y Hasim Rahman. Los Klitschko y el resto de los pugilistas europeos de buen nivel los dejaron prácticamente sin posibilidades de seguir reinando.

“La etapa más oscura de la división pesada” dirán muchos, influenciados tal vez por las campañas de descrédito por parte de las televisoras HBO y Showtime, las cuales siguen añorando la época en las que íconos como Mike Tyson, Evander Holyfield y Lennox Lewis les dieron a ganar billones de dólares. A la vaca se le acabó la leche y por eso siguen despotricando contra los hermanos ucranianos.

Pero como nadie es eterno en esta vida, finalmente el año pasado se dieron cuenta que a los Klitschko no les queda mucho por hacer en el boxeo, Vitali dimitió a su condición de monarca universal por el Consejo Mundial de Boxeo (CMB) a la edad de 42 años, mientras que Wladimir cuenta con 37 y está muy cerca de seguir los pasos de su hermano.

Es momento entonces de entrar en materia, de discutir el asunto principal de este artículo, que es “El día después”, el cual llegó mucho antes de la renuncia formal de Vitali y el primer triunfo se lo adjudicó el mánager Al Haymon, quien consiguió posesionar al mexicoamericano Chris Arreola como uno de los boxeadores que contenderán por la corona vacante del CMB.

Arreola había perdido en abril del año pasado con el haitiano-canadiense Bernabé Stiverne, quien tras ese combate se convirtió en el contendiente obligatorio del mayor de los Klitschko y ahora tiene su boleto asegurado para enfrentarlo en revancha por el título mundial absoluto.

Aún no se han revelado detalles de las negociaciones, pero la subasta estaba programada para el pasado viernes 17 de enero, fecha que se cruzó con la de la lamentable muerte del líder y Presidente del organismo el mexicano José Sulaimán Chagnon.

La disputa por ser la televisora que se quede con el cinturón será épica y Haymon podría tener la última palabra. Pero el asunto no queda ahí, porque tanto HBO como Showtime están trabajando en dar a conocer a la nueva oleada de pugilistas que podrían tomar el relevo de aquellos que fueron destruidos por los ex soviéticos y desde ya están programando peleas entre pesos completo para irle dorando la píldora al espectador y que se coma el cuento con bombardeo mediático que posteriormente emplearán para anunciar “la resurrección de la división pesada”.

Apenas el día de ayer pudimos apreciar por HBO el combate en el que el invicto cubano Mike Pérez empató con el camerunés Carlos Takam y el próximo sábado el afroamericano Bryant Jennings se batirá con el zurdo polaco Artur Szpilka.

En los próximos meses serán otros los que se vayan añadiendo a la lista de combatientes que son transmitidos en forma exclusiva por HBO, mientras Showtime y Golden Boy continuarán con su proceso de posesionamiento de pugilistas como Seth Mitchel, Gerald Washington, Luis Ortiz y los ex olímpicos Deontay Wilder y Dominic Breazeale.

Toda una maquinaria se está desplegando para impedir que los tentáculos de Wladimir Klitschko se extiendan al único cinturón mundial que no tiene en su poder, el del Consejo.

“La Era Port-Klitschko” podría estar a la vuelta de la esquina, pero por ahora solo les queda aferrarse a un cinto, el de color verde y oro, que dadas las circunstancias actuales podría tener un valor incalculable y comenzar a resucitar algo que irónicamente para el resto del mundo sigue vivo y coleando, la máxima división del boxeo profesional.

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