yuriorkisGamboa 3b7cbLo ganó todo como amateur. El boxeador cubano Yuriorkis Gamboa quedó inmortalizado en el olimpo deportivo con la medalla de oro de peso mosca en los Juegos de Atenas-2004.

Pero, además, en 2005 obtuvo plata en la Copa del Mundo de Moscú, y bronce en el Campeonato del Mundo para Aficionados, en Mianyang, China, esto en la categoría pluma.

También ocupó lo más alto del podio en los Juegos Panamericanos de Santo Domingo 2003.

Semejantes antecedentes parciales (hubo otros logros previos) presagiaban una carrera brillante cuando el hoy invicto “Ciclón Guantanamero” (23-0-0, 16 KO's) decidió abandonar su país, de férreo régimen socialista, para probar fortuna en el pugilismo profesional.

Debutó en el boxeo de paga en Alemania, en abril de 2007, y tras cuatro victorias en suelo germano, se abrieron las puertas del gran mercado, Estados Unidos, el 30 de octubre de ese año.

Su calidad y estirpe de peleador nato lo hicieron ascender vertiginosamente en un entorno que, se sabe, resulta complejo, por el nivel de los adversarios y la contraposición permanente de los intereses entre las firmas promotoras más influyentes y las organizaciones rectoras del boxeo profesional.

Así llegaron las fajas mundiales de peso Pluma de la Asociación Mundial (AMB) y la Federación Internacional de Boxeo (FIB), de las cuales fue despojado en 2011 por cuestionables tecnicismos.

De un carácter impulsivo, Yuriorkis no tuvo reparos en enemistarse con la poderosa Top Rank, que lidera el empresario Bob Arum, y su contrato como profesional pasó a manos del rapero 50 Cents, quien creó su propia compañía promotora.

Un enemigo como Bob Arum es más que una piedra en medio del camino en la carrera de cualquier boxeador. Es un edificio Empire State…cuando menos.

Y a ese adversario poderoso de carne y hueso, Yuriorkis sumó su intempestivo carácter, que le llevó a comportarse de forma agresiva con su pareja.

Como quien fuera su poderoso padrino, ya no lo es, los requerimientos legales impuestos por su inadecuado proceder social nunca pudieron ser obviados, como ha sucedido en otros casos.

Arum y su Top Rank parecen empeñados en acabar con la carrera de Yuriorkis Gamboa. Esa firma no quiere para nada una pelea que podría significar un gran espectáculo para los hinchas y una buena bolsa para los involucrados.

Top Rank se he negado sin miramientos a la posibilidad de poner frente a frente a Gamboa y al estadounidense de raíces hispanas Mickey García, flamante campeón del mundo Súper Pluma reconocido por la Organización Mundial (OMB).

Y a falta de un guía desinteresado e influyente, el cubano no termina de encontrar el lugar predominante que, por su calidad, debiera ocupar en el pugilismo rentado.

El tiempo se le acaba. Gamboa aún tiene 32 años, pero su trayectoria permanece estancada. Ni García, ni nadie importante, o al menos mediático, aparece en su horizonte.

Arum afirma que “quienes golpean a sus esposas no cuentan con su apoyo”. Cuestionable planteamiento de quien no pone reparos al estadounidense Floyd Mayweather Jr. a la hora de concertar algún lucrativo negocio boxístico.

Mayweather no ha sido menos que Gamboa en términos de violencia doméstica, lamentablemente.

Y esta hipocresía descarada de un poderoso promotor, más otras cosas que no andan bien en su vida, amenazan con darle a Yurirkis Gamboa el nocao irreversible que nunca ha recibido sobre el cuadrilátero.