Danny garcia vs Robert Guerrero Cinturon 4b2ce

Durante el primer “Summit” de presidentes de tres de los cuatro principales organismos mundiales que se celebró el 23 de junio de 2014 en Cancún, México, se llegaron a diversos acuerdos y se conformó una agenda que se vería en una siguiente cumbre, entre los que se encontraban mejorar políticas de pruebas antidoping, la certificación de guantes, la repetición instantánea, estandarizar las denominaciones para las divisiones de peso, pre pesajes y conformación de un bloque en contra de la incursión de la AIBA (Asociación Internacional de Boxeo Amateur) en el pugilismo profesional.

Pero la propuesta que más llamó la atención fue la de iniciar un proceso de unificaciones entre los campeones de las entidades que acudieron al “Summit”, la Asociación Mundial de Boxeo (AMB), el Consejo Mundial de Boxeo (CMB) y la Federación Internacional de Boxeo (FIB), y de esa forma encontrar un “Campeón Único”.

El entonces Vicepresidente de la AMB Gilberto Jesús Mendoza mencionó que el “Campeón Único” era una figura que ya se manejaba en la Asociación y que se conoce como “Súper Campeón”, en tanto que el Presidente del CMB Mauricio Sulaimán enfatizó que con ello se buscaría encontrar un “verdadero” campeón por división.

Parecía alarmante, ya que el “Súper Campeón” fue el pretexto que abrió la puerta a la existencia otros tres tipos de campeones dentro de ese organismo, el “Campeón Unificado”, el “Campeón Regular” y el “Campeón Interino”, y no significaría la desaparición del resto de los cinturones de carácter mundial. Lo que presumía que probablemente se daría pie a crear otra plaza de campeón del mundo tanto en el Consejo como en la Federación para albergar al “Campeón Único”.

La segunda Cumbre tuvo lugar el 24 de septiembre de 2014 y a ella se unieron más dirigentes de las tres entidades, incluido el ex presidente de la AMB Gilberto Mendoza. Y fue allí donde la figura del “Campeón Único” tomó forma, al comprometerse todos los presentes a organizar “Torneos de Campeones” en cada categoría de peso, que presumiblemente podrían comenzar en 2016.

Durante la edición número XXX del Nocaut a las Drogas realizado en Barranquilla, Colombia, en octubre de 2014, el periodista Ludo Sáenz cuestionó a Gilberto Mendoza sobre el “Torneo de campeones” y éste respondió: 

“Ya tenemos el ¿Qué? ahora vamos a buscar el ¿Cómo hacerlo? De manera que el ¿Cómo hacerlo? Significa hacerlo sin causar problemas, sin causar perjuicios de otros boxeadores que aparezcan en los rankings,” y prosiguió a explicar que “lo interesante allí es ¿Qué va a pasar con los demás muchachos, con los que están número uno, número dos que están deseosos por pelear por un título mundial? no van a tener qué escalón buscar, ¿Por qué? porque si hay un campeón unificado él va a tener que cumplir con las peleas obligatorias de cada uno de los organismo y ahí se le van a ir dos o tres años.”

El gran ausente de las dos cumbres fue la Organización Mundial de Boxeo (OMB) y el motivo de la ausencia se redujo a que para su Presidente Francisco Valcarcel, cualquier acercamiento encaminado a encontrar a un solo campeón por división “es una vacilada”, pues ninguna de las cuatro entidades sancionadoras estaría dispuesta a perder su soberanía o a eliminar la fauna de  correas que mercadean.

A mediados de diciembre pasado, Gilberto Jesús Mendoza asumió el cargo de Presidente de la Asociación y con el puesto vino el compromiso de eliminar en el corto plazo la figura del “Campeón Regular” y dejar al menos dos campeones reinantes en cada división. Lo que es un bien intencionado avance para el organismo más desprestigiado de los cuatro reconocidos como mundiales.

La primera medida fue la de rechazar la solicitud del asesor de boxeo Al Haymon (Premier Boxing Champions) para que este sábado 23 de enero Los Ángeles, los estadounidenses Danny García y Robert Guerrero disputaran el “Súper Campeonato” que abandonara Floyd Mayweather Jr. con su retiro en septiembre de 2015 y en lugar de ello heredarle el rango al hasta entonces “Campeón Regular” Keith Thurman, un campeón considerado de segunda categoría.

La negativa de la AMB no detuvo al jerarca del concepto Premier Boxing Champions (PBC) y enseguida acudió al Consejo para que la vacante faja welter de ese ente, que también abandonó Mayweather, fuera puesta en juego en el García vs. Guerrero. Petición que fue aceptada ipso facto.

Durante sus respectivas convenciones anuales de 2014 y 2015, ni la AMB, ni el CMB, ni la FIB, modificaron sus leyes para albergar la posibilidad de un “Torneo de Campeones” y este año que apenas comienza no parece ser el parteaguas que le devolvería algo de sentido al significado de campeón del mundo.

En su pasada convención, el Consejo Mundial de Boxeo determinó apoyar en la medida de lo posible a PBC y es muy probable que veamos muchas más facilidades para los boxeadores alineados a este concepto para escalar a los rankings y acceder a choques titulares.

Uno de los motivos por los que Mauricio Sulaimán convocó a los dirigentes de las principales organizaciones mundiales a reunirse era para crear un frente que sirviera de contrapeso a los intereses de las cadenas de televisión de Estados Unidos, que por propias palabras de Gilberto Jesús Mendoza “están casi imponiendo a los rivales de los campeones, están eligiendo quién pelea con quién”. Pero a la primera oportunidad traicionan sus propias iniciativas y la prueba más fehaciente es el careo del sábado entre García y Guerrero.

¿Cómo salir de esta trampa?

Conformar rankings ha constituido un negocio para los dirigentes de las entidades y los comités de clasificaciones, ya que en lugar de regirse por el mérito deportivo han optado por funcionar como empresas cuyo interés principal es el comercial.

Si se creara una supra-organización o al menos un comité de clasificaciones en común que fusione los rankings en cada peso, se haría justicia a quienes se encuentran en los primeros escalafones y se obligaría a la totalidad de los clasificados a enfrentarse entre sí para elevar su posición.

Teniendo un comité de clasificaciones en común les daría un margen de maniobra mucho más amplio a los monarcas vigentes, ya que en lugar de tener tres o cuatro peleas obligatorias por cumplir, sólo atenderían una mandatoria cada doce o dieciocho meses y abrirían la puerta a peleas opcionales y a “Mega-fights”, que en la mayoría de las ocasiones significan mejores salarios.

En este espacio no buscamos criticar por criticar, también planteamos alternativas y soluciones. Y si este documento llegara a las manos algún dirigente de un organismo mundial, seguramente le será de utilidad.

Hasta la próxima entrega.