Canelo vs Khan Hopkins De La Hoya a820e

A principios de 2004, el “Golden Boy” Oscar De la Hoya parecía superar el trago amargo que le causó el atraco a mano armada sufrido en su pelea de revancha con “Sugar” Shane Mosley. Buscaba a los mejores rivales disponibles y quien se perfilaba como el mejor candidato era el campeón mundial de peso medio por la Asociación Mundial de Boxeo (AMB), el Consejo Mundial de Boxeo (CMB) y la Federación Internacional de Boxeo (FIB) “El Vergudo” Bernard Hopkins. 

Habían pasado más de dos años desde que Hopkins venció al ídolo boricua Félix “Tito” Trinidad y durante todo ese tiempo el ahora conocido como “El Alien” rogó con vehemencia por una oportunidad de medirse ante “Money Maker” del boxeo profesional. 

Luego de poco más de una semana de negociaciones, el 17 de febrero el promotor Bob Arum, entonces socio de Oscar, anunció que había alcanzado un acuerdo con Hopkins para promover dos programas boxísticos en los que estarían involucrados “El Verdugo” y el “Golden Boy”. El primero de ellos se celebraría en junio y ambos combatirían en peleas separadas. Y septiembre sería el mes en el que tendrían que verse las caras dentro del ensogado. 

La analogía viene al caso porque Oscar De la Hoya está intentando llevar el encuentro del próximo 7 de mayo entre el campeón mundial de peso medio Saúl “Canelo” Álvarez y el medallista olímpico Amir “King” Khan como la segunda venida del legendario choque entre Marvin Hagler y Ray Leonard. 

Cuando recién se dieron a conocer las intenciones de materializar el De la Hoya-Hopkins, se usó la misma comparación. Pero en realidad no se necesitaba traer a Leonard y a Hagler a la mezcla, ya que cuando finalmente cruzaron metralla, Oscar contendía ante el mejor boxeador del planeta, el “Rey Libra por Libra”. 

“Para mí esto es lo más cercano al Marvin Hagler contra Sugar Ray Leonard. Bernard sería Hagler y Oscar sería Ray. Hay muchos puntos en común, Oscar y Ray son medallistas de oro olímpicos que suben de peso y Hopkins es el gran campeón de peso medio igual que Hagler,” reveló Bob Arum. 

El 5 de junio en la MGM Grand Garden Arena de Las Vegas, EE.UU., Bernard Hopkins se impuso de forma unilateral sobre su retador obligatorio Robert Allen y Oscar De la Hoya escapó con una polémica victoria sobre el alemán Félix Sturm, a quien le arrebató la corona mundial mediana de la Organización Mundial de Boxeo (OMB). 

Al final de los doce rounds las tarjetas de los tres jueces fueron de 115-113 en favor de Oscar y en el ambiente quedó el olor a robo. Un resultado contrario habría hecho que se cayera el negocio de septiembre y tanto él como “El Verdugo” no podían ver esfumadas las ganancias millonarias que ya veían en sus manos. 

“Estoy muy decepcionado con mi rendimiento, sé que puedo hacerlo mucho mejor,” reveló De la Hoya al final de la lucha. 

A continuación la estrategia se enfocó en la velocidad del “Golden Boy”. Si llegaba ligero a la pelea y concentraba su estrategia en moverse por todo el ring lanzando rápidas ráfagas de golpes, podría encaminarse a la victoria en un pleito en el que era visto como el “Underdog” con apuestas 2 a 1 en su contra. 

“La resistencia está cubierta, la velocidad está cubierta, las piernas están cubiertas. El poder vendrá,” dijo confiado durante la conferencia de prensa final de su encuentro con Bernard Hopkins, el cual tuvo lugar el 18 de septiembre en el mismo escenario. 

Ante Sturm no acordó estipulaciones especiales respecto al peso, pero contra Hopkins se aseguró de tener la ventaja. Lo haría drenarse hasta las 158 libras, pero el moreno lo sorprendió en la ceremonia del pesaje al detener la báscula en 156, su más bajo desde su debut en el boxeo rentado.  

El De la Hoya-Hopkins se manejaba como la pelea fuera de los “heavyweights” más lucrativa de la historia y a los protagonistas se les garantizaban $ 30 y $ 10 millones de dólares respectivamente. 

Una y otra vez se hacían analogías sobre aquel enfrentamiento del 6 de abril de 1987, en el que “Sugar” Ray Leonard se impuso sobre “Marvelous” Marvin Hagler por decisión dividida. 

“Ray y Oscar entraron en el boxeo profesional literalmente con la cuchara de plata en su boca, la medalla de oro. Entonces están Hagler y Hopkins, quienes surgieron de las calles, de las peleas de club, sin experiencia olímpica y casi ninguna experiencia como amateur y lograron la fama a pesar de todo,” explicó Arum. 

“B-Hop” estaba de acuerdo con algunos extractos de la comparación, especialmente cuando se señalaba que ambos habían alcanzado el reconocimiento muy tarde en sus carreras, pero aseguró que él lograría lo que “Marvelous” no pudo hacer con Leonard. 

“El concepto puede ser el mismo, un medallista olímpico contra un tipo de cuello azul. Hay similitudes, pero no va a ser el mismo resultado”. 

Bernard Hopkins no se equivocó y la noche del 18 de septiembre de 2004 acabó con las pretensiones de Oscar De la Hoya noqueándolo en nueve rounds. 

Los primeros ocho asaltos fueron verdaderamente sorprendentes, Oscar se dedicó a boxear sobre piernas y contra todos los pronósticos realizaba una pelea competitiva. Pero llegó el fatídico noveno round en el que “El Verdugo” logró llevarlo contra las cuerdas y con un gancho punzante justo en el hígado lo dejó tendido sobre la lona. 

El Leonard vs. Hagler no se repitió, pero en la actualidad se intenta usar la misma estrategia de marketing para vender el “Canelo” vs. Khan. 

Amir Khan es un medallista de oro que debutó en el boxeo profesional con muchas expectativas, mientras que Saúl Álvarez es el campeón de peso medio que llegó a la cima a través del trabajo duro y la perseverancia. Pero ambos distan mucho de la grandeza de los cuatro colosos en los que se basa este material y hacer una comparación tan forzada puede incluso atentar en contra de la inteligencia del fanático. 

Quizás esta historia en la que se intenta exaltar la figura de Amir Khan, en lugar de volver sobre los pasos de Leonard lo haga sobre los de Oscar. Guardando toda proporción, la analogía parecería mucho más realista.  

Vuelva mañana para leerlas.

 

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